LIBRO: La Cena

la cena Herman KochLA  CENA

Herman Koch

 

Vi una reseña de este libro en el blog de Carol, y me picó la curiosidad por leerlo. La historia es muy sencilla: Paul y su esposa Claire, quedan de verse para cenar con su hermano y su esposa (Serge y Babette). La cena es para tratar algo sobre sus hijos, un evento en que se han visto envueltos y  quieren ver cómo enfrentarlo. Una vez comenzado a leer, no lo pude dejar y sufrí con el libro como tenía mucho que no lo hacía. No porque sea malo, sino porque la historia me toca de manera cercana mis fibras de mamá, supongo. Tengo un hijo más o menos de la edad de los hijos de Paul y Serge.

He reflexionado mucho sobre cuál es mi función como madre, y reafirmar que se educa más con el ejemplo, que con los discursos. Que mi responsabilidad es que mis hijos vayan asumiendo las consecuencias de sus actos, sean cuales sean. Que amar es ayudar a convertirse en una persona que respete su propia dignidad y la de los demás. Que se autodetermine usando la voluntad, la libertad, la razón y la compasión por todos los seres vivientes. Eso quiero lograr en mis hijos. Si actúan así, la felicidad y la paz la tienen asegurada. El libro me reafirma que es importante saber con quién andan y en qué pasan su tiempo. Platicar mucho con ellos para saber cómo es su visión del mundo, que les parece importante, que los hace soñar y qué los entristece o alegra. Mi hijo de 15 años se siente fiscalizado porque cuando sale pregunto ¿a dónde? ¿con quién? ¿a qué? ¿de qué hora a qué hora? ¿habrá un adulto responsable ahí a dónde vas?. Tiene amigos que me gustan y amigos que no me gustan. Y los que no me gustan no es por ellos, sino porque los padres parecen nunca estar al tanto de su hijo. Y  no interesarse en ellos  puede llevar a que anden como los chicos de este libro.

 cena para cuatro

En México ha aumentado mucho el acoso escolar. Hay escuelas donde en vez de ayudar al acosado, termina suspendido (es decir, en vez de corregir el problema de fondo, corren al acosado y creen que con eso terminará el problema…conozco 2 escuelas que están demandadas por haber hecho esto). Y cuando se entrevistan con los padres de los acosadores, son agresivos, violentos, defienden a sus retoños sin ver o reconocer que hayan actuado mal y es fácil ver que la manzana no ha caído lejos del árbol. En mi opinión personal, los juegos de video violentos también tienen mucha culpa en ir haciendo más agresiva  la conducta de los jóvenes. Hay estudios científicos que comprueban que la violencia en medios (cine, televisión y por supuesto, juegos de video) los va acostumbrando a la violencia y los va desensibilizando al dolor del otro; desactiva en el cerebro las áreas que debían ayudarlos a inhibir el comportamiento agresivo.

No es fácil hablar de la trama sin quitarle la sorpresa de lo que se va descubriendo capítulo a capítulo. Mis sentimientos  hacia los personajes habían cambiado muchísimo al final. Lo peor es la sensación de horror que me queda de pensar que hay muchos personajes como los del libro deambulando por ahí.

 

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18 comentarios

  1. Me alegra que te haya enganchado tanto y que te haya dado para tantas y tan interesantes reflexiones, estoy totalmente de acuerdo contigo en lo que comentas de la educación de los hijos, por desgracia veo que la situación de padres que protegen a sus hijos hagan lo que hagan, que pasan completamente de su educación, de conocerles o saber cómo piensan, y que ellos mismos están llenos de violencia con lo que transmiten esos valores a sus hijos, sucede en todo el mundo, sea Holanda, México o España. Acabo de terminar hace poco la última novela del autor “Casa de verano con piscina” sacaré la reseña uno de estos días, me ha gustado incluso más que “La cena” y creo que te gustará, aunque me temo que te hará sufrir de nuevo porque vuelve a tratar el tema de padres e hijos, aunque desde otra temática. Un besazo, me alegra que acertaras con la recomendación 😀

    • ¡Gracias Carol! como ves, hice muy mío el libro 😀
      ¡gracias por la recomendación y por el siguiente de él, que también me apunto!
      ahhh, la educación de los hijos, es un tema que da para muuuuuuucho libros ehhh.
      Un beso,
      Ale.

  2. A mi esta historia me dejó un poco con el cuerpo cortado. Por una parte criticaba la actitud de los padres, pero por otra yo que también soy madre de un adolescente entendía perfectamente su deseo de defenderlo hasta el final hubiera hecho lo que hubiera hecho.
    Es un libro para darnos en la cabeza y que no nos creamos mejores.
    Un saludo.

    • Mariuca:
      creo que educar es una de las cosas más difíciles que hay en la vida. De verdad. Como dices, es un libro que lanza un toque de electricidad para tratar de despertarnos.
      Un beso,
      Ale.

  3. Ale…demasiado tiempo he dejado pasar para caminar contigo por tu blog…pero no me he olvidado de ti…incluso en Navidad te he tenido muy presente. Espero y deseo que tengas un buen año…aún estamos en Enero y podemos seguir deseándoloslo.
    Este libro no lo he visto…o se me ha escurrido de las manos. Creo que hay libros que sacan cosas de nosotros que tenemos ahí, y por eso nos sentimos más identificados. Estoy convencida de que eres una madre ejemplar…y como tú, pienso que es mejor educar con ejemplos que con discursos…
    Te deseo mucha paz, fuerza y amor para esta gran aventura…que es ser madre.
    Aquí también está pasando eso de “abandonar” más al que es acosado que al acosador. Creo que es por miedo. El miedo hace que las personas olviden lo que está bien y está mal y que luchen por mejorar y ofrecer esa pizquita de responsabilidad para crear un mundo mejor.
    Me ha encantado leerte, como siempre. Un abrazo!!
    Por cierto

    • María:
      no se si se cortó tu comentario (por aquello de que terminó en el “por cierto”).
      Me encanta que me visites y me llena de calorcito en el corazón saber que estoy ahí contigo en las fiestas 😉 que sepas que eres correspondida y que siempre es un buen momento para desear felicidad, paz, fuerza y amor. Ciertamente que los padres lo necesitamos, si…¡y mucha!
      Un beso,
      Ale.

  4. Por tu reseña y por los distintos comentarios veo que es un libro muy recomendable. Ahora mismo no consigo recordar con claridad el texto de Carol, pero me pasaré por su blog para buscarlo. Creo que lo más interesante son las reflexiones que has emprendido tras su lectura. Para mí, eso es lo que más valoro a la hora de atribuir una puntuación a una novela. Un beso y feliz semana.

  5. Uff, me dejas… Ya la reseña de Carol me dejó con ganas, pero la tuya es la que va a hacer que la lea más pronto de lo que pretendía, que las reflexiones a que te ha llevado su lectura me han gustado. Cuando un libro te engancha y te hace pensar de esta manera, me gusta mucho.
    Besotes!!!

  6. andas con todo Ale!!! no dejas de leer y publicar jaja yo tengo algo abandonado el blog pero ya tengo como 3 libros para comentar jaja
    este libro por lo pronto paso.. no me llama la tematica
    ya tengo el libro para el reto en mis manos… lista pa leer!

  7. Yo hace tiempo que lo tengo apuntado (creo recordar que también de haber leído la reseña de Carol) pero aún no lo he podido leer. ¡A ver si este es el año!

    bsos!

  8. Yo también lo he leído, y es un libro muy impactante. A mí, aunque no soy madre, me llevó a reflexiones similares sobre muchas cosas.

    Sobre todo sobre esos padres que han decicido que con sus hijos todo vale. Y por cierto, en España ocurre lo mismo, cuando acosan a un estudiante, la solución es que ¡¡se vaya el acosado!!

    El otro día iba en el metro, e iba una madre con una niña muy pequeña que cuando iban a sentarse, se empeñó en ir a ver no sé que otra cosa al otro lado del vagón. La madre le dijo que no lo hiciera pero no le hizo caso.

    Cuando la niña volvió a donde estaban los asientos vacíos, ya estaban llenos y un chico se levantó para dejarla sentarse y la madre dijo:

    – No, no. Tiene que aprender que si se va, puede perder su asiento.

    Estuve a punto de darle un beso a la chica, y de añadir “Y que lo que dice su madre es verdad y que sus actos, tienen consecuencias”.

    • Loque:
      es que hay muchos que confunden a los hijos con extensiones de si mismos que deben defender a capa y espada, dejándolos sin vivir consecuencias desde que son críos (y en mi opinión, pasa lo mismo que con las mariposas cuando las quieren ayudar a salir del capullo: las alas se atrofian y luego no sirven para que vuelen). Yo también le habría dado un beso a la madre que dejó que su hija aprendiera su lección.
      Ciertamente, yo dejo que mis hijos vivan las consecuencias de lo que van eligiendo haciendo lo que me toca: acompañar.
      Es triste que a veces el peor ejemplo lo damos los padres (cuando van y le gritan al maestro; cuando pelean por algo donde no tienen la razón; cuando se meten en doble fila; cuando van criticando a todo mundo mientras manejan, y un largo etcétera). Querer ser ejemplo quiere decir estarme observando para ser congruente entre loque pido, hago y pienso.

      Un beso,
      Ale.

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