LIBRO: The end of your life bookclub

end-of-your-lifeTHE  END  OF  YOUR  LIFE  BOOK  CLUB

William Schwalbe

 

Este es un libro que disfruté muchísimo pues trata dos temas que me encantan: la lectura, y la familia.

William Schwalbe aprendió en casa a disfrutar tanto la lectura, que trabajó 21 años en una editorial. Este amor por los libros lo aprendió de sus padres, que siempre leían mucho. Tenía 2 hermanos y su mamá acostumbraba leerles un libro antes de dormir, y cada uno elegía que libro quería que le leyera la mamá. Dice que en su infancia, tener la nariz metida en un libro era como asilarse en un santuario en la edad media: no se les molestaba con nimiedades como sacar la basura, recoger el cuarto, encargarles alguna labor en el hogar. Claro, el libro no les salvaba de ser castigados si habían cometido una travesura, pero los padres esperaban a que terminaran de leer antes de aplicar el castigo 😉 . Los  fines de semana sus papás se sentaban en la sala cada uno con una pila de libros y los hijos tenían dos opciones: ponerse a leer ellos también o desaparecer hasta la hora de la comida.

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Sus libros favoritos, que él pedía le leyeran una y otra vez, eran The story of Ferdinand y Harold and the purple crayon. Los libros le ayudaban a entender el mundo, y tenía conversaciones con su madre desde pequeño con respecto al libro. Por ejemplo ¿por qué a los demás les costaba tanto trabajo entender que Ferdinand no quería pelear?. Desde pequeño, sintió que esos momentos de lectura eran especiales. Se sentía querido, chiqueado, acompañado. Escribe Will: “Mi mamá me enseñó a no dejar de ver lo peor sino a creer que todos podíamos ser mejores. Nunca dejó de creer que los libros eran el mejor armamento que teníamos contra la violencia. Que debían leerse libros porque no sólo son el mejor entretenimiento sino la manera de dialogar con la humanidad. Me enseñó que pueden hacer una diferencia en el mundo, y que SI son importantes. Nos dicen qué es lo que tenemos que hacer en la vida, y cómo hacérselo saber a otros.” Ya más grandecito dice que su hermano era fan de las Crónicas de Narnia y el de la saga del Señor de los Anillos. Que le leyeron el Hobbit cuando pasaba por una enfermedad y que seguramente la fiebre le hizo entrar en su propia versión de este libro, porque de mayor jamás ha encontrado los pasajes que él recuerda haber sabido de niño.

Mary Ann Schwalbe
Mary Ann Schwalbe

Su madre, Mary Ann, fue diagnosticada cuando tenía 73 años con un cáncer pancreático etapa IV. Ella se encontraba trabajando en ese momento para construir una librería en Afganistán, y varias librerías ambulantes para ese país. Había trabajado como observadora electoral en los Balcanes, había recibido disparos en Afganistán, y creado varios campos para refugiados. Era activa, comprometida y cuando se sabe enferma, asume lo que tiene y decide tratarse y seguir adelante con sus planes. Para ella era muy importante seguir adelante con estos proyectos porque decía que, trabajando en los campos de refugiados, había visto lo que un libro que pasa de mano en mano con estas personas que lo han perdido todo podía hacer. Sembraban esperanza, distraían, entretenían. No sólo eso, sino que dan pie a hablar de temas que no trataríamos si tuviéramos que dar nuestra opinión, pero al tener la barrera de seguridad de una trama o personaje, nos ayudan a ir explorando qué pensamos, sentimos, aspiramos. Y compartir esto con otros crea un lazo poderoso entre las personas (nuestros libros preferidos dicen mucho de nosotros mismos).

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En una de las citas médicas, acompañando a su mamá, Will le pregunta a su madre: “¿qué estás leyendo?”, para no hablar de la enfermedad y el diagnóstico. Y con esta pregunta informal se crea un club de lectura de dos integrantes: madre e hijo. El primer libro que leen es: En un lugar seguro, de Wallace  Stegner. Will dice que este libro en particular debería haber ganado sus propias millas de viajero frecuente  para ir a Japón de tantas veces que se lo había llevado y traído sin leer. Este libro le ayudó a hablar de cómo el marido de Charity enfrentará la vida sin ella, y cómo esto les ayudó a hablar de la pena que viviría el padre cuando ella no estuviera. Leen a Roberto Bolaño, Khaled Hosseini R.R. Tolkien, P.W. Woodhouse,  Marilynne Robinson, Geraldine Brooks, Joan Didion, Irene Nemirovsky, y muchos otros (mi lista ha crecido infinitamente). Dice sobre la lectura “tenemos que leer más de lo que podemos y tenemos que hacer más de lo que podemos hacer. Pero leer no es opuesto a hacer, es lo opuesto a morir. Nunca podré leer todos los libros favoritos de mi madre sin pensar en ella –y cuando los recomiende, algo de lo que la hizo a ella la persona que era, irá con mi recomendación”

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23 comentarios

  1. Como siempre una estupenda reseña! Tienes razón, hablar de libros y familia también son temas que me gustan, y la mayor parte de las veces hablamos de ellos con la emoción a flor de piel, como en este caso.

    • Leer un libro es lo mejor que hay,ayer,hoy y siempre será un privilegio aprender conocimiento y sabiduría..sobre todo si adquirimos el conocimiento que proviene de aquel que ha Creado todas las cosa!..Aquel que nos dió la vida..el que nos dejó el manual de vida para los hombres,el mejor libro del mundo: La Biblia. el 90% de las personas lo tienen en casa pero no la leen..el que empieza a leer la Biblia se da cuenta que empieza adquirir el conocimiento y la sabiduría de Jehová Dios..esto significa Vida Eterna el que estén adquiriendo conocimiento de ti el único Dios verdadero y de aquel a quién tu enviaste, Jesucristo..Juan 17:3

  2. Me ha gustado muchísimo y me parece muy realista. Es verdad que es triste, pero de una forma preciosa. Sobre todo me han gustado la frases de:
    “…Nunca dejó de creer que los libros eran el mejor armamento que teníamos contra la violencia. Que debían leerse libros porque no sólo son el mejor entretenimiento sino la manera de dialogar con la humanidad. Me enseñó que pueden hacer una diferencia en el mundo, y que SI son importantes.
    Un saludo.

    • Mariuca:
      el libro no es tan triste porque es el acercamiento de un hijo a su madre a través de los libros, y él narra todo lo que ella deja en la vida de otros. Es una vida que dió mucho fruto. Creo que eso es un consuelo siempre, saber que no viviste sólo para tí y tu ombligo 😉
      un beso,
      Ale

  3. No lo conocía, pero parece ser interesante e inspirador. No sé si se consigue por estos rincones oscuros del planeta. Últimamente vengo enemistada con las editoriales…
    Besos.

  4. siempre he dicho q la mejor herencia q me dejo mi padre fue el gran gusto por la lectura… y eso q lo perdi a los 6 años y aprendi a leer sentada en su cama mientras el cancer avanzaba rapidamente…
    hermosa reseña… pero creo q no podria leerlo…

  5. Me he quedado prendado de lo que cuentas del libro en esta entrada. Tiene que ser una lectura de las que se quedan para siempre en el recuerdo. ¡A ver si pronto tenemos la traducción! Gracias por dárnoslo a conocer. ¡Un beso!

  6. Me lo llevo claro. Me apetece y a la vez sé que me va a relajar leer una relación madre e hijo en la que los libros son un tema que comparten y disfrutan. Además, tenemos el reto de Isi, el de leer al menos 10 libros en inglés 😀

  7. Me he quedado boquiabierta, Ale…Gracias!! Nos descubres unos libros tan bellos…con tanto mensaje interior, que apetece salir corriendo a buscarlo. Éste, por lo que veo, ha de ser en inglés. Pero no importa…porque aunque no lo lea entero, me gustaría intentar leer algunas frases. Mi madre también lee…y hay libros, que no puedo evitar que me recuerden a ella.
    También pienso en lo mucho que los libros transforman la vida de las personas y las ayudan a dejar de lado la violencia.
    Tomo nota de este libro, Ale…MUCHAS GRACIAS!!

    • María:
      este lo editaron hace poco en inglés, pero espero que lo traduzcan al español.
      Tengo una amiga que salió de una relación muy abusiva y dice que el primer despertador para darse cuenta de que no vivía una relación sana fue la lectura de un libro (bien dices que transforman la vida de las personas). Ese libro, me contaba, lo tenía despedazado…porque al irlo leyendo, cuando descubría algo doloroso lo aventaba contra la pared y dice que ahí donde caía…ahí se quedaba hasta que ella tenía la fuerza para recogerlo y continuar (y el libro podía estar ahí desde unas horas, hasta semanas, en el piso). Los libros tienen esa capacidad de transmitirnos nuevas ideas, de confrontar nuestros paradigmas, de meternos en la piel de otros para ver la realidad con ojos nuevos. El nombre de ese libro era: Quiero ser libre.
      Un beso,
      Ale.

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