LIBRO: Cuestión de Amor

CUESTION  DE  AMOR

Germán Dehesa

 

Pregunta una de mis hermanas que si estoy ya con la vista cansada y por eso el tamaño de las portadas de los libros. Nooooooo, no tengo vista cansada (¡pues esta!). Me gustan grandotas y se acabó 😉

            Ahora el periódico es menos divertido para mí porque ya no tiene la columna de Don Germán. Pero hay un lugar donde sigue muy vivo y es en los libros que dejó tras él. Leer este fue un gozar, reir, pensar, y envidiar esa manera de escribir.

            Para quien no lo conoce, aquí les dejo un extracto de lo que contiene el libro (¡corran a comprarlo porque todo es así de bueno!):

“Les cuento. En 1950 yo tenía seis años y no sabía lo que era la gracia. De este abismo de ignorancia me vino a extraer mi diligente madre, quien previamente había decidido que había llegado la hora de que su hijo el orejón se preparara para recibir la primera comunión.

Con tal motivo, mi madre solicitó mi presencia con todo y sillita en el sagrado recinto de su habitación. Llegué, me instalé, me preparé para algún tormentoso regaño por alguna perrería cometida o por cometer. Mi madre avanzó como  galeón, se sentó frente a mí en el borde de la cama, me miró a los ojos y dijo algo más o menos así:

– Mira, Germán, quiero que hagas la primera comunión a los siete años – primera noticia-, pero antes tienes que entender lo que es recibir a Dios en tu corazón –como si fueran enchiladas; como si eso se pudiera entender-; y lo primero que tienes que aprender, si no quieres retorcerte en los infiernos como choricito asado, es que tienes que recibir a Dios en estado de gracia. La gracia es el maravilloso regalo de la amistad con Dios. Ya comprenderás que éste es un don que nadie merece porque todos somos culpables de algún pecado. Todos nacemos en pecado -¡úchale! Pensé yo, pero no dije nada- y mediante el bautismo nacemos a la gracia; pero hay que tener cuidado, porque es muy fácil perderla – Mi madre intensificó la mirada y continuó- ¡un pecado mortal y pierdes la gracia; un venial y te deja en la orillita; es más, tres veniales hacen uno mortal!

Estas extravagantes matemáticas teológicas de mi madre me tienen todavía sumido en la perplejidad. No sé si debo o me deben; y lo peor es que ya no me importa.

 

El caso es que con muchos trabajos fui aprendiendo lo que era la Gracia de Dios, lo que era perderla, lo que era recuperarla mediante la confesión, o mediante un acto de contrición  perfecta (?). Para los seis años, con menos enredo informativo, cualquier niño puede volverse loco.

Ya casi listo para el solemne momento y con mis conocimientos muy firmes, aparecieron en mi vida Cantinflas y Joaquín Pardave.  Ahí volví a flaquear, porque escuché que todos los adultos que me rodeaban decían que ambos artistas eran muy graciosos, pues tenían mucha gracia. Yo los imaginaba comulgando diario o algo así; pero luego alguien dijo que mi tío equis, afamado pecador, tenía mucha gracia y por ello era tan exitoso con las mujeres. Ahí se me quemó el fusible; y aunque hice mi primera comunión, acudí a la sagrada mesa con el cerebro en corto circuito.

Tuvieron que pasar muchos años para que yo entendiera que, en efecto, estar en gracia es gozar de la amistad de Dios, o de los dioses, o del misterio; pero que esa gracia asiste por igual al heroico monje, que a un gran comediante, o a algún conocido nuestro.”

 

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18 comentarios

    • Luciana:
      yo si recuerdo haber pensado muchas veces en mis clases de catecismo “¡Uchale!” eran muy apocalípticas las clases.
      No quería eso para mis hijos. Así que la catequesis suya es muy diferente 😉
      un beso,
      Ale.

  1. A mí también me gustan grandes, jeje. Tiene mucha “gracia” tu escritor. Habrá que guardar el pedacito para cuando alguien a nuestro alrededor se enrede como el del libro, jajaja

  2. Hola Ale!
    Si todo el libro es igual de gracioso es una joya! No había escuchado hablar de él, pero me he pasado toda la lectura riéndome. Es fabuloso jajaja
    Lo apunto, aunque creo que por aquí será difícil encontrarlo.
    Un abrazo!

  3. Excelente libro, la forma de platicarlo de German Dehesa, es tan sencilla y con esa chispa de humor que lo caracteriza, que hace que uno se “pique leyendo”. Y también que son muy cortitos cada uno de los relatos, definitivo es un libro que recomiendo ampliamente

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