LIBRO: Caballos Salvajes

CABALLOS  SALVAJES

Jeannette Walls

 

Leí hace un tiempo el primer libro de esta autora (aquí la entrada de El Castillo de Cristal), donde habla de su familia y cómo fue su vida con ellos. Su madre, que parecía muy distraída, poco dada a echar raíces, y a ver por sus hijos; el padre que era alcohólico y que siempre los traía del tingo al tango; que los educaba y siempre les estaba platicando sus planes para hacer un negocio que les permitiría por fin establecerse en algún lado y que no se cumplió nunca. Pues bien, al parecer quiso escribir un libro sobre la vida de su madre (supongo que todo lector de su primer  libro se pregunta ¿por qué sería esa madre así? ¿qué fue lo que vivió en su niñez?) y comenzó a entrevistar a su mamá sobre cómo había sido su niñez y lo que terminó llamándole la atención fue la vida de la abuela.

Este libro trata sobre la vida de su abuela Lily Casey Smith. Es una versión novelada de la abuela a quien ella recuerda vagamente (pues falleció cuando la autora tenía 8 años). Si a mi me pidieran que resumiera el libro, les diría que la vida que llevó Rose (la protagonista del Titanic) después de desembarcar en EUA se parece a  la vida de la abuela de Jeannette (¿se acuerdan que al final de la película están las fotos de todo lo que hizo, y está con caballos, con automóviles, vestida como Amelia Heartheart al lado de un avión?).

Lily Casey Smith, abuela de la autora

No fue una vida fácil, pero el personaje de Lily es maravilloso. Se tuvo que enfrentar a cosas muy difíciles. Vivió en un rancho con su madre (que se las daba de muy mujer de mundo y no quería ensuciarse…en un rancho, ya sabrán qué difícil era eso) y su padre, a los 6 años la tenía tratando de domar caballos. Siempre le decía “lo más importante es que aprendas como caer” y ese pudiera ser el lema de la vida de este personaje. Las circunstancias que vivió le tiraron sus planes como si fueran castillos hechos de naipes, pero ella sabía caer con gracia y volverse a levantar.

El padre de la abuela era alcohólico y muy poco dado a ver por su prole (ayyy, pues hay cosas que se repiten en las familias). La mandó a estudiar un tiempo, y para llegar a la escuela tuvo que irse en caballo sola, haciendo un viaje largo. Pero su papá (al igual que después el yerno) hacía negocios espectaculares, y el dinero destinado a la educación de Lily se fue en ello, y tuvo que regresar sin haber terminado la escuela, porque se quedó sin dinero para pagar la colegiatura. Después trabajaría como maestra sustituta, siempre sufriendo por no tener el título y ser muy testaruda en lo que quería enseñar. Aprendió a manejar, durante la depresión vendía alcohol para sacar dinero para los gastos, aprendió a pilotear aviones y trabajó muchísimo junto a su marido en un rancho. Como con ese ejemplo su hija se convirtió la madre que fue,  es algo que todavía no me explico.

En una entrevista le preguntaron  precisamente cómo se sentía de saber que su madre había tenido una madre fuerte, con un padre trabajador y comprometidos con buscar lo mejor para sus hijos; mientras que su madre era floja y su padre alcohólico y ninguno de los dos dejaba su egoísmo de lado para siquiera darles a los hijos un hogar más o menos estable. La respuesta de ella me encantó y me hace quererla entrañablemente: “Mientras crecía algunas veces me habría gustado tener una madre más tradicional, pero estoy completamente maravillada con cómo ha resultado ser mi vida. Con frecuencia pienso que soy uno de los seres humanos más afortunados en el planeta. Y si estás feliz con quien eres ¿por qué lamentar lo que te trajo aquí?” (Fuente: aquí)

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36 comentarios

  1. También lo leí y también me gustó mucho. Lily no se daba nunca por vencida y trabajó muy duro en todo lo que se propuso.
    Tampoco me explico cómo su hija acabó siendo así…

  2. Yo lo tengo pendiente en la estantería y creo que me va a gustar, la duda que tengo es si puedo leerme este sin haber leído el anterior, tú que has leído los dos qué crees?
    un beso!

  3. Qué interesante!! Llevo tiempo pensando en qué es lo que nos hace ser cómo somos. Hay quienes necesitan apoyos de mil maneras para superar la familia que han tenido…pero…me alegra descubrir que en esta infancia…hay algo más…hay alguien que se ha visto a sí misma en el espejo a pesar del alcoholismo, de los viajes, de…no sé…¿leía libros para escapar de esas situaciones? ¿Se conoció verdaderamente antes de que la confundieran con “el deber” y “el ser”? En fin…no sé sí el libro trata de eso, pero leyéndote, he recordado estos pensamientos.
    Lo que sí que veo desde luego, es mucha fuerza de voluntad y agradecimiento hasta por los sinsabores de la vida.
    Un beso grande…me ha encantado leerte!!

    • María:
      recuerdo haber leído en algún lugar dos hombres gemelos que habían tenido un padre que estaba esperando ser ejecutado pues había sido condenado a muerte por sus crímenes. Uno de ellos era sacerdote, muy comprometido con ayudar a la sociedad en el barrio donde trabajaba. El otro era un asesino ya encarcelado. Ante la pregunta de por qué se habían convertido en lo que eran los dos daban la misma respuesta: “Con un padre como el mío ¿qué otra cosa podría haber sido?”
      Ciertamente existen condiciones adversas para la vida de muchas personas, pero siempre será una elección personal lo que yo decida hacer con mi vida. Puedo culpar a mi pasado, o gracias a él, sacar fuerzas para salir adelante.
      Es un placer tenerte de visita 🙂
      un beso,
      Ale.

  4. Pues no conocía a esta autora, pero ya mismo estoy apuntando su nombre. Y me parece que por una vez voy a no seguir el orden lógico y voy a empezar por este libro, que me dejas con ganas de conocer a esta mujer tan fuerte, tan valiente y que ha tenido que luchar tan duro para seguir adelante. Lo que me cuesta comprender es lo de su hija… Pero así es la vida.
    Besotes!!!

  5. Hola Ale!
    He leído tu otra reseña de El Castillo de Cristal ahora mismo y creo que antes voy a leerme éste. El otro me parece una historia demasiado extrema. Creo que los libros tienen sus momentos y, ahora mismo con los tiempos que corren, me parece que esta historia es más bonita. Seguro que si leo la otra, me enfadaría con los padres de Jeanette por no luchar un poco más.
    Me ha encantado la frase de “aprender a como caer”, tiene mucha razón. Porque, al final, todos caemos alguna vez, eso es inevitable; sólo tenemos que aprender a que el golpe sea lo menos doloroso posible.
    Preciosa reseña Ale!
    Un abrazo!!

    • Ma. José:
      lo bueno es que puedes comenzar con el que quieras 😉 y es verdad que con este no te enojarás con la madre de la autora jejeje, eso es una ventaja.
      Gracias por tus palabras, y tu visita,
      un beso,
      Ale.

  6. “El castillo de cristal” me gustó un montón y no hace mucho tuve la suerte de encontrar este libro muy baratito, así que no dudé en hacerme con él. Estoy segura de que también será una grata lectura.
    Un beso

  7. Interesante reseña la que nos traes hoy. En mi opinión las personas que viven al amparo de personalidades tan fuertes como la de la abuela de la autora, acaban ensombrecidas por las mismas.
    Besos

  8. No sé qué decirte, Ale, me doy cuenta que tanto el anterior como este te han llegado a dejar poso. Y de momemto me quedo con eso: a Ale le gustó. Pero ahora ni me lo planteo, tengo muchos delante y muy diferentes.
    Es curiosa la respuesta, igual estas personas que han sufrido así, y consiguen escapar creándose un mundo interior tan bonito, que la verdad es que son afortunadas.

    • Icíar:
      ayyy yo estoy igual: veo muchos por la blogósfera pero lo que tengo decidio leer de momento es muy diferente. Estoy enrolada con otras cosas 😀
      Esta autora ha sido muy afortunada, porque realmente, su percepción de la vida ha hecho que salga adelante 😉
      un beso,
      Ale.

    • Carmen:
      a mi me pasa lo mismo…y son muchos más los pendientes desde que tengo blog ¿tendré que dejarlo? o más bien, tener autodisciplina y no seguir comprando. Por más que me dedico a leer lo que tengo en casa, los pendientes siguen aumentando…
      un beso,
      Ale

  9. Me gustó la reflexión que hizo la autora en el final de tu entrada. A veces pensamos cómo hubiese sido nuestra vida con padres distintos, pero es que ya no seríamos como somos.
    Besos.

  10. La conclusión de la autora es muy positiva, desde luego, pero francamente, yo me sigo quedando con la duda.

    No sé, a lo mejor (la abuela) era una mujer admirable pero una madre regular.

    No he olvidado El Castillo de Cristal ¡¡cómo para olvidarlo!!, y eso que no me lo he leído, pero la reseña me marcó mucho.

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