Sal con una chica que lee

Esta semana ando muy ocupada haciendo un recuento del año, entregando informes y demás. A ratos no se ni cómo me llamo 😉 espero que ya la semana que viene tenga yo paz y tranquilidad y poder venir a darle una manita de gato al blog.

Mi hermana me hizo favor de mandarme por correo este artículo que me encantó y quería compartir con ustedes. (¡gracias hermanita! 😀 )

Autora: Por Rosemary Urquico

Tomado de la edición electrónica
de la revista www.elmalpensante.com
Mayo de 2011 – Nº 119 | Bogotá, Colombia.

Sal con alguien que se gasta todo su dinero en libros y no en ropa, y que tiene problemas de espacio en el clóset porque ha comprado demasiados. Invita a salir a una chica que tiene una lista de libros por leer y que desde los doce años ha tenido una tarjeta de suscripción a una biblioteca.

Encuentra una chica que lee. Sabrás que es una ávida lectora porque en su maleta siempre llevará un libro que aún no ha comenzado a leer. Es la que siempre mira amorosamente los estantes de las librerías, la que grita en silencio cuando encuentra el libro que quería. ¿Ves a esa chica un tanto extraña oliendo las páginas de un libro viejo en una librería de segunda mano? Es la lectora. Nunca puede resistirse a oler las páginas de un libro, y más si están amarillas.

Es la chica que está sentada en el café del final de la calle, leyendo mientras espera. Si le echas una mirada a su taza, la crema deslactosada ha adquirido una textura un tanto natosa y flota encima del café porque ella está absorta en la lectura, perdida en el mundo que el autor ha creado. Siéntate a su lado. Es posible que te eche una mirada llena de indignación porque la mayoría de las lectoras odian ser interrumpidas. Pregúntale si le ha gustado el libro que tiene entre las manos.

Invítala a otra taza de café y dile qué opinas de Murakami. Averigua si fue capaz de terminar el primer capítulo de Fellowship y sé consciente de que si te dice que entendió el Ulises de Joyce lo hace solo para parecer inteligente. Pregúntale si le encanta Alicia o si quisiera ser ella.

Es fácil salir con una chica que lee. Regálale libros en su cumpleaños, de Navidad y en cada aniversario. Dale un regalo de palabras, bien sea en poesía o en una canción. Dale a Neruda, a Pound, a Sexton, a Cummings y hazle saber que entiendes que las palabras son amor. Comprende que ella es consciente de la diferencia entre realidad y ficción pero que de todas maneras va a buscar que su vida se asemeje a su libro favorito. No será culpa tuya si lo hace.

Por lo menos tiene que intentarlo.

Miéntele, si entiende de sintaxis también comprenderá tu necesidad de mentirle. Detrás de las palabras hay otras cosas: motivación, valor, matiz, diálogo; no será el fin del mundo.

Fállale. La lectora sabe que el fracaso lleva al clímax y que todo tiene un final, pero también entiende que siempre existe la posibilidad de escribirle una segunda parte a la historia y que se puede volver a empezar una y otra vez y aun así seguir siendo el héroe. También es consciente de que durante la vida habrá que toparse con uno o dos villanos.

¿Por qué tener miedo de lo que no eres? Las chicas que leen saben que las personas maduran, lo mismo que los personajes de un cuento o una novela, excepción hecha de los protagonistas de la saga Crepúsculo.

Si te llegas a encontrar una chica que lee mantenla cerca, y cuando a las dos de la mañana la pilles llorando y abrazando el libro contra su pecho, prepárale una taza de té y consiéntela. Es probable que la pierdas durante un par de horas pero siempre va a regresar a ti. Hablará de los protagonistas del libro como si fueran reales y es que, por un tiempo, siempre lo son.

Le propondrás matrimonio durante un viaje en globo o en medio de un concierto de rock, o quizás formularás la pregunta por absoluta casualidad la próxima vez que se enferme; puede que hasta sea por Skype.

Sonreirás con tal fuerza que te preguntarás por qué tu corazón no ha estallado todavía haciendo que la sangre ruede por tu pecho. Escribirás la historia de ustedes, tendrán hijos con nombres extraños y gustos aún más raros. Ella les leerá a tus hijos The Cat in the Hat y Aslan, e incluso puede que lo haga el mismo día. Caminarán juntos los inviernos de la vejez y ella recitará los poemas de Keats en un susurro mientras tú sacudes la nieve de tus botas.

Sal con una chica que lee porque te lo mereces. Te mereces una mujer capaz de darte la vida más colorida que puedas imaginar. Si solo tienes para darle monotonía, horas trilladas y propuestas a medio cocinar, te vendrá mejor estar solo. Pero si quieres el mundo y los mundos que hay más allá, invita a salir a una chica que lee.

O mejor aún, a una que escriba.

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60 comentarios

  1. Muy bueno, se lo daría a leer a más de uno, porque tengo la teoría que al menos al hombre argentino, no le gustan las mujeres que “leen” más bien los asustan.
    Saludos.

    • Luciana:
      ahhh, creo que esos hombres que se asustan ante las mujeres que leen están diseminados por todo el planeta 😉 pero es cosa de hacerles saber que lo pasarán mejor que con una que no lee…ir rompiendo paradigmas…
      un beso,
      Ale.

  2. Oh, qué chulo!! Yo no lo conocía… me ha encantado, me encanta, es genial!!! Muchísimas gracias por compartirlo.

    Un besazo!! (y buenas noches, que aquí es hora de irse a dormir…).

  3. Excelente artículo, siempre he creido que quien lee mantiene sensibilidad e inteligencia, porque es un mundo que enriquece nuestra vida, si que una chica que lee llenará nuestro mundo como un adicional de su esencia, hay toda una relación virtuosa y enigmática que la dibuja bajo ese aspecto lector. Un abrazo.

    Mario.

    • Loque:
      pues poco a poco, según va terminando el mes, voy descansando más y terminando mis muchos trabajos por entregar 😀
      oye, que ya ves que leyendo es casi seguro que dominarás el mundo jajaja
      un beso,
      Ale.

  4. Jajaja. Ya sé cual será una de mis primeras preguntas que le haré a una chica antes de salir con ella: ¿te gusta leer?
    La verdad es que si fuera lectora facilitaría algunas cosas.
    Un saludo.

  5. La verdad es que este artículo me ha recordado algunas de las cosas que pensé mientras leía “Las señoritas de escasos medios”. La reseña ya la tengo casi terminada así que entonces sabrás el por qué jejejeje

    Un besico amiga!

    • Susana:
      ahhh, pues estaré pendiente de tu reseña…aunque para lo tarde que voy respondiendo esto, igual ya tiene varios días publicada. ¡Me lanzo hoy sin falta a leerla!
      Un beso,
      Ale.

  6. ¡¡Qué bueno!! Me lo voy a copiar en un documento de word, si no te molesta, porque me he sentido identificada en todas las palabras. Muy emocionante, de verdad. Se lo mandaré, además, a todas las chicas lectoras que conozco.
    ¡Muchas gracias!
    Un abrazo

  7. Bueno, bueno, ¡pero qué bien nos pone! ¡me lo voy a creer y todo! una cosa es segura, nosotras tenemos suerte, creo que es la mejor fición del mundo. Es curioso cuando me paro a pensar y digo ¿cómo es posible que comprarme una camiseta, por ejemplo, me cause mas ‘remordimiento’ por darle un nombre, y sin embargo, comprarme un libro, nunca me ha dado ningún sentimiento parecido a ese?
    En fin, me ha gustado mucho.
    Y espero que te desatasques prontito.
    Un abrazo.

    • Icíar:
      estoy como tú: gastar en otras cosas me da remordimiento de conciencia, pero en libros jamás (y mira que soy adicta). Es más, en otras cosas además me pesa (me lo pienso mucho…me animo, y luego no; y luego de nuevo si…y soy muy indecisa).
      Ayyy, el desatasque va poco a poco…pero seguro 😉 ¡ya quiero vacaciones! ( y aún es lejana mi ida a la playa buuuuu)
      Un beso,
      Ale.

  8. Muy lindo.
    Pero no puedo dejar de hacer una salvedad: Las lectoras somos muy dificiles de complacer!!! Confieso que me han dejado de gustar en el acto muchachos que conjugaban mal los verbos, o que se aburrían cuando les hablaba entusiasmada del libro que estaba leyendo. La verdad es que los hombres burros, por buena voluntad que tuvieran, me borraban cualquier posibilidad de erotismo.
    Asi que no es tan fácil.
    Creo que conseguir novio es mas dificil para nosotras.
    Y confieso que una vez mi marido (hermoso principe azul, super inteligente y lector empedernido) me regaló un libro y yo me enojé muchísimo.
    Pero era un tratado sobre “Juicios Ejecutivos” (lamentablemente soy abogada) y salía lo mismo que un par de zapatos de diseñador.

    • Valeria:
      supongo que las lectoras somos mucho más exigentes con lo que solicitamos tenga un príncipe azul. Pero cuando encuentras uno que comparte, acrecienta y alienta tu voracidad lectora ¡es el paraíso! (en mi caso, lo es).
      En aquella ocasión tu enojo ¿fue porque preferías los zapatos de diseñador? y mira que el libro si que le había costado caro…
      un beso,
      Ale.

  9. jejeje que bueno, eso fue lo que hizo mi marido, salir con una chica que leía, y casarse con ella, y engendrar un par de lectores, aunque no se muy bien si a día de hoy con lo poco que le gustan los libros no se arrepiente de esa lectora que eligio…

    • Carmina:
      seguramente que no se arrepiente porque en los momentos de silencio uno siempre tiene de qué platicar “oye, estoy leyendo un libro que….”, “el otro día leí…” jajaja, aunque se queje de que no quiere tener libros en la recámara 😉
      un beso,
      Ale.

  10. Qué bonito!! Seguramente nos gusta porque todas las que aquí escribimos somos lectoras y nos sentimos identificadas con (casi) todo lo que ahí se dice de las mujeres que leen.
    Saludos.

  11. Oh por Dios Ale me dejaste un nudo en la gargante y me humedeciste mis ojos, muchísimas gracias por compartir este mensaje. Lo voy a compartir con amigos también que tengo varios que aprecian los libros y sus lectores y otros que les tienen fobia pero de todo hay y de todos necesitamos. Un abrazo Ale! Suerte con todos tus pendientes!

  12. […] Sal con una chica que lee: Un precioso artículo de Rosemary Urquico que Bibliobulímica, ocupada con el estudio, decidió compartir. No pude evitar sentirme identificada con la chica lectora (¡hasta me parezco a la del dibujo!). Varias razones irrefutables por las que alguien haría bien en fijarse en chicas lectoras apasionadas por los libros, como nosotras, obvio… […]

  13. Yo no lo había leído. Me ha gustado mucho pero difiero en lo de regalarle a una mujer que lee un libro. Mi marido no piensa así dice que no sabe qué libro comprarme que un día le echo de casa porque no tengo sitio para linros y para él.

  14. Me gustaría salir con una joven linda lectora rusa de libros de Paulo Coelho tal como vi en especial de tv viaje en el ferrocarril transiberiano. una chica de Novosibirk. Es una fantasía bella parece irreal: mujer bonita y culta, cada vez hay menos.

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