LIBRO: The Inmortal Life of Henrietta Lacks (2a parte)

Henrietta nació  en 1920 y es la novena hija de sus padres. En 1925 muere su madre dando a luz a su décimo hijo. Un abuelo se hace cargo de ella (y de otros hijos de sus hijos) y crece jugando con su primo Day. Sus parientes en la ciudad de Clover aún trabajaban en el campo de tabaco donde anteriormente habían sido esclavos. En 1935 nace Lawrence Lacks, hijo de Day y Henrietta Lacks. En 1939 nace Lucile Elsie  que era deficiente mental. En 1941 Day y Henrietta se casan. En 1947 nace Sonny (ese mismo año internan a Elsie en el hospital estatal de Crownsville),  en 1949 nace Debora y en 1950 Joseph.

A la izq., foto de Henrietta. A la dcha. el hijo sostiene foto de sus padres.

Henrietta había estudiado hasta sexto y Day hasta cuarto de primaria, y no estaba acostumbrada a ir al médico. En sus últimos dos embarazos tuvo sangrados vaginales y en la orina. Tenía gonorrea y sífilis.  Y no recibía tratamiento médico alguno para ninguna de esas condiciones.  El diagnóstico cuando por fin fue al hospital fue carcinoma tipo I. En 1951 comenzó el tratamiento con radiaciones y los resultados fueron terribles: quemaduras en la piel del abdómen. Iba a que la radiaran y regresaba a casa a cuidar a sus hijos. Hasta que no pudo hacerlo más. Day la llevó al hospital y la dejaron internada. Murió antes de que transcurriera un año de su diagnóstico. El marido recuerda que le pidieron autorización para la autopsia y el primero lo negó y los médicos le dieron que lo que averiguaran en ella podría ayudar después a sus hijos así que dio su permiso. Fue por el cuerpo después y lo enterró.

 

Los hijos de Henrietta sufrieron mucho, pues su padre se juntó con otra mujer que los maltrataba y todos sufrían de problemas con el oído. No terminaron de estudiar.

 

De 1954 a 1970 la mujer de cuyas células provenía la línea Hela se conocería como Helen Lane o Helen Larson. El Dr. Gey había dado estos dos nombres a unos periodistas que buscaban información sobre la persona que había hecho posible esos avances.

 

Años después, el  hospital Hopkins se puso en conataco con la familia porque querían obtener muestras de sangre para buscar qué hace a las células Hela tan poderosas. Y para hacerlo, les dijeron que las células de su madre seguían vivas. Ellos no tenían los estudios suficientes para entender lo que les decían y lo único que entendieron fue que alguna parte de su madre seguía con vida. De más esta decir que cuando entendieron, y supieron que esas células habían dado orígen a un negocio de muchos millones de dólares además  se sintieron estafados. Les hicieron estudios, ellos entendieron que para buscar si tenían cáncer y sufrieron imaginandose lo peor cuando no les llamaban para darles los resultados. En realidad lo único que querían era su sangre. Para su familia, ha sido una odisea llena de altibajos. Aún hoy dos hijos están pensando si demandan o no.

Otra imagen de las células

Henrietta también ayudó a que los Institutos Nacionales de Salud hicieran leyes que protejan a las personas cuando están involucradas en investigaciones médicas. (Bueno, no ella sus células) ¿por qué?

 

En 1956 el virólogo Chester Southam inyectó células Hela enpacientes con cáncer sin decirles que estaba inyectándoles, tan sólo sabían que estaban probando sus sistemas inmunes. En horas posteriores a la inyección a los pacientes se les hinchaba la parte cercana a ella. De 5 a 10 días después les crecían nódulos en el lugar de la inyección y Southam removía algunos y dejaba otros a ver que sucedía. 15 días después algunos crecían hasta tener el tamaño original del tumor de Henrietta así que removió la mayoría de ellos y los que dejó desaparecieron en unos meses. En 4 pacientes los nódulos volvieron a crecer y en un caso el cancer hizo metástasis en los nódulos linfáticos.

 

Ese año inyectó a 96 voluntarios sanos de una penitenciaría. Ellos desarrollaron tumores, pero sus sistemas inmunes los destruyeron. Despues se le ocurrió que inyectaría a todas las pacientes que llegaban a tener una cirugía ginecológica en el hospital de Sloan-Kettering o al James Euwing. Y esto habría continuado así de no ser porque en el año de 1963 tres doctores judíos se negaron a inyectar pacientes sin su conocimiento. Dijeron que estas investigaciones se parecían demasiado a la experimentación que hacían con personas los nazis durante la segunda guerra mundial.

 

Al terminar la segunda guerra mundial, el 20 de Agosto de 1947 el tribunal de Nuremberg hizo el “Código de Nuremberg” que es un documento con 10 puntos éticos y el primero de ellos es “El consentimiento voluntario del sujeto humano es absolutamente esencial” pero son solamente recomendaciones. En 1963, aún no era ilegal en EUA hacer eso (aunque seguramente si sabían que iba en contra de la ética).

Oprah y Allan Ball harán la película sobre el libro. Allan Ball es el productor de “True Blood”.

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24 comentarios

  1. Hola Ale: he leído ambos posts, pero te comento en este.
    Yo sí conozco la línea celular HeLa, de estudiarlo en la facultad. Lo que nos han explicado en toxicología es que se utiliza para estudiar el efecto de muchos fármacos (y tóxicos) y determinar posibles efectos adversos.
    Si no se dan efectos adversos en líneas celulares (y bacterianas), entonces pasaría a estudios en animales de laboratorio antes de poder ponerse a la venta. Los efectos pueden ser: muerte, mutaciones genéticas, etc.
    Conocía lógicamente que las células provienen originalmente de cáncer de cuello uterino de esta señora, pero no conocía el resto de su historia ( sólo que las aislaron del cáncer y las mantuvieron en pases de cultivo hasta que vieron que eran estables y se podían utilizar); ni siquiera sabía que era negra, por ponerte un ejemplo.
    El libro me parece interesantísimo, de verdad, aunque supongo que aún no estará en español. Estaré atenta por si sale, para adquirirlo.

    • Isi:
      ¡conozco a alguien que conoce a las células HeLa en vivo y a todo color! me siento muy emocionada 😉
      Ya está por editarse en español, así que será cuestión de unos meses a lo sumo.
      Un beso,
      Ale.

  2. ¡Uf! Pone los pelos de punta; también yo había oído hablar de las células HeLa pero la verdad es que no le había hecho mucho caso. Preguntaré a mi hermana -y seguro que me suelta una conferencia.

    Alguien cercano a mí, que padeció un cancer de útero está siguiendo ahora un tratamiento experimental. De más está decir, que con su consentimiento y tras explicarle en que consistía.

    Este me parece de los libros imprescindibles.

    • Lammermoor:
      ya me cuentas la conferencia ¿qué tal la clase que nos da Isi de para que sirven actualmente??? (¡gracias Isi!)
      Espero que ese alguien logre vencer a esta enfermedad. Ciertamente es un libro interesantísimo.
      un beso,
      Ale.

  3. Una historia realmente interesante. Seguro que podrían haberse hecho muchos de esos estudios, muchos adelantos en la investigación que se traían entre manos, sin necesidad de engañar ni poder en peligro a nadie.
    Gracias por traernos esta historia, Ale, pues si no está en español, ni se sabe cuando podremos tenerla a nuestro alcance.
    Un beso.

    • Ascen:
      creo que siempre hay maneras de hacer las cosas sin necesidad de poner a las personas en riesgos innecesarios, pero hay tantos que quieren correr en vez de caminar que se les olvida que tratan con personas y no con cobayas.
      Espero que lo encuentres cuando salga en español.
      un beso,
      Ale.

  4. Bueno, he de aclarar que sólo las he visto, no he experimentado nada con ellas: lo de los experimentos sólo lo estudiamos pero no los hemos hecho. Pues sinceramente, no logro sacarles muchas diferencias con otros cultivos que nos enseñaron jajajaja. (En mi mente sólo recuerdo un paseo por el laboratorio y un montón de placas, que cada una era de una cosa diferente).

    No tienen la carita de Henrietta ni nada parecido 😀

    • Isi:
      no importa que sólo las hayas visto ¡eres la que ha estado más cerquita de ellas! 😀 eso te hace superestrella para mí jajaja
      no mola (¿así dicen ustedes?) que no vengan con la carita de Henrietta…yo de chiquita creia que así eran las células…una versión de pequeños mini-yoes. Me frustró saber que lo más parecido a una célula era un huevo 😦
      un beso,
      Ale.

  5. Me lo apunto para cuando lo publiquen en español, que me apetece saber más de esta historia.
    Muchas gracias por darnos a conocer lecturas tan interesantes.
    Un abrazo.

  6. Ale, muchísimas gracias por contarme el resto de la historia.

    ¡Que interesante!

    También es bueno ampliar infomración como la que nos ofrece Isi. Cada día me alegro más de formar parte de esta familia virtual en la que nos hemos convertido.

    Un besico!

    • Susana:
      ahhh es una familia maravillosa porque la experiencia de vida de cada quien enriquece mucho nuestras tertulias virtuales ¿verdad? yo también estoy mega-feliz. Deberíamos hacer un mural con un árbol de navidad y nuestros pocoyitos para celebrar todos juntos las fiestas 😉
      un beso,
      Ale.

  7. No entendí mucho pero me pareció tremenda toda la historia!!!!!! Seguramente a mi hrmana que es médica y le gusta leer le interesaría la historia. Saludos

  8. Hola Ale, tremenda historia, aunque este no me lo apunto por ahora…y eso que Lammermoor nos lo ha encontrado en inglés, jejeje!

    Menudo debate, necesitamos protección, información y también avances.
    Escuché hace poco a un catedrático de medicina que conseguido aquí un monumento homenaje a los que han donado sus cuerpos a la facultad, algo que dice que hace 30 años cuando empezó era una utopía….
    😉

    • ¡Hola Maribel!
      pues ya sabes, cuando te animes podrás elegir el idioma 😀
      Aquí no se si muchos donan sus cuerpos a la ciencia o terminan ahí porque nadie los reclamó (que según se, es como llegan los cuerpos a las facultades de medicina). ¡Que bueno que los homenajeen! son muy importantes esas donaciones para el avance de la ciencia.
      Un beso,
      Ale.

  9. Fíjate Ale que viendo el otro día un episodio de Law&Order sacaron un caso así, en el que también a una familia de color le pedían su sangre y descubrían un embrollo como el que nos narras y en ese momento pensé que era totalmente inverosímil (la realidad supera a la ficción)

    Al leer tus entradas y ver que fue real ¡me impactó! Ojalá de verdad los herederos demanden, se me hace terrible que, como conejillos de Indias, hagan sus experimentos los doctores y, cuando hay ganancia, no digan ni gracias… Mínimo que le den crédito al que “permitió” (no lo hizo, pero les otorgó la materia prima para sus investigaciones) que la ciencia avanzara y, ya que fructificó ($) ¡¡que les den algo!!

    Un abrazo

    • Paulina:
      creo que las cosas que suceden en la vida real siempre superan a la ficción 🙂
      oyeee….no te he podido regresar la llamada, pero mándame un mail de en dónde te encuentro porque acuérdate que tengo mal el número de tu celular 😉
      un beso,
      Ale.

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