LIBRO: Soldados de Cerca de un tal Salamina

SOLDADOS  DE  CERCA  DE  UN  TAL  SALAMINA

Grandezas y Miserias en la Galaxia Librera

Eduardo Fernández

Editorial Coma Negra

 

Dice el autor en los agradecimientos: “Este es el resultado de un trabajo colectivo: durante años, en Casa del Llibre de Barcelona, el autor y sus compañeros han estado recogiendo algunas de las mejores anécdotas con las que se encontraban, sobre todo las que hacían referencia  a determinados errores al solicitar títulos, confusiones entre obras y autores, etc”

 

Y en la introducción: “Imaginemos un recinto mágico: un lugar donde impera el silencio, el recogimiento y los murmullos. Imaginemos paredes adornadas con toneladas de silencioso papel en cuyo interior habitan los más profundos secretos del conocimiento del conocimiento y el saber: la Librería. Imaginemos, triste y sorprendentemente, que los profesionales que cuidan de ellos y los visitantes que desean acceder a tan codiciados objetos, con frecuencia, poco o nada comparten con el conocimiento que su extraordinario contenido alberga.

 

Es entonces cuando nos asaltan las dudas más inquietantes, y en medio de situaciones que bordean lo grotesco nos hacemos la gran pregunta: ¿puede el disparate asaltar el templo del saber? ¿Pueden personas inteligentes y exquisitas convertir un emporio de cultura en un callejón poblado de riñas tribales?”

 

La respuesta: la librería es ese recinto mágico para los que amamos los libros. Puedo  perderme horas dentro de ellas. Y gracias a que no vivo en Barcelona no salen ningunos de mis despistes a la hora de pedir libros porque miren que a veces he metido la pata de manera desastrosa. A veces la mente hace asociaciones curiosas, que delatan que no poníamos mucha atención cuando alguien nos dio el título de un libro y al ir a la librería se manifiestan para risa del dependiente. Tengo una amiga que una vez buscaba un título del cantante venezolano Ricardo Montaner. El libro se llamaba “Lo que no digo cantando”….y yo sólo pensé “a mi no me interesa” y después, me quedé con la idea de que el libro se llamaba  a mi no me interesa.

 

El autor menciona dos leyendas urbanas:

La primera, que el librero lo sabe todo. Cuando al librero le gusta leer, no dudo que sepa mucho. Y que pueda resolver muchas dudas de sus clientes. Pero claro, me ha tocado estar ahí viendo libros y escuchar a alguien pedir “el libro de portada rosa que tenían aquí hace unos meses porque me llamó la atención y ahora quiero leerlo” y señalan el estante (saben la ubicación exacta que tenía el libro)….pero al parecer, ni conocen autor, ni título. Y quieren que el librero adivine cual sería…quieren milagros….

 

La segunda, que en las librerías hay de todo. No puede ser posible por cuestiones de espacio, dineros, y un largo etc. Siempre  habrá algo para todos los gustos, digo yo  (otra vez haciendo eco de la leyenda…)

 

Es un libro muy divertido, que cuenta esas confusiones de los lectores, y un poco de cómo nos ven los libreros a nosotros y al negocio librero. Una pequeña muestra:

 

–          Perdone, El monje que perdió su Ferrari.

El compañero indica:

–          Querrá decir El monje que vendió su Ferrari.

Respuesta del Cliente:

–          Ahhh  ¿lo vendió?

 

Ténica para Amador

¿Dónde lo buscamos en ingeniería o filosofía?

Título solicitado: Ética para Amador, de Fernando Savater.

 

El baile de Sofía

El mundo del pensamiento es un baile, amigos.

Título solicitado: El Mundo de Sofía, de Jostein Gaarder.

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36 comentarios

  1. Bravo por mi que soy la primera en comentar!!!!!

    -:) Se me antoja para que sea un libro divertido y que te ha de sacar buenas carcajadas, de esas que a veces tenemos y los hijos preguntan: estas bien mamá????

    Como siempre un gusto visitarte, aunque no deje comentarios te leo, esta oportunidad de ser la primera no la podía dejar pasar.

    Un gran abrazo Ale

    Irma V.

    • Irma:
      ¡y mira que tarde llego yo con las fanfarrias para celebrarlo! pero tut-tut-tuuuuuuuuuuuu ¡felicidades por el primer lugar! 😉 yo lo leí en casa de mi mamá y lo hacíamos en voz alta -por turnos- cuando Cecy aún vivía aquí. Fue una terapia maravillosa, pues la que no se reía de algo, esto hacía reir a otra y la risa se nos contagiaba a todas 😉
      Un beso,
      Ale.

  2. Tiene que estar divertidísimo! Como las anécdotas de Alienor!!
    Supongo que el título también tiene algo que ver con alguna anécdota, verdad? Jejeje me parece que va a ser uno de esos libros medicina para echarnos unas risas!

  3. Qué entrada más bueno, me he reído muchísimo con las anécdotas de los libreros y con la tuya propia del no me interesa. Parece un libro muy interesante y divertido, gracias por descubrírnoslo, seguro que viene genial para desconectar, pasar un rato entretenido, reírnos y reflexionar sobre los pobres libreros, que les pedimos demasiado, jeje. Muchos besos!

    Cuéntate la vida http://cuentatelavida.blogspot.com

  4. Muy bueno, Ale. Cuando vi el título del post y sin saber que era un compendio de las barbaridades que podemos decir los lectores cuando estamos pelín despistados, me quedé pensando en qué tipo de juego de palabras querrías hacer, pues conozco el libro presa del error del pobre comprador que no sabía muy bien el título.
    Errores así tenemos todos en algún momento (o eso me gustaría pensar). En la Feria del Libro de hace un par de años, pedí !al propio autor! que me firmara el libro “El viajero del tiempo”, cuando en realidad se llamaba “El viajero del siglo”. Y según mis acompañantes, no lo dije una sola vez: me recreé ampliamente en el error.
    Mi abuela, cuando quería comprar un disco, le tarareaba al vendedor la canción. Y lo que es peor: el vendedor casi siempre sabía lo que quería.
    Un beso.

    • Ascen:
      me acuso de que casi cada que entro a la librería sin mi libreta, hago un ridículo mayúsculo. Antes tenía una memoria privilegiada….ahora no se si es la edad, las prisas o qué pero pareciera que tengo teflón en las neuronas. A mi también me ha ocurrido que dicho una vez el gazapo, sigo necia en él (pero ahorita olvídaseme la anécdota).
      Aquí hay una tienda de discos que su publicidad presume que si tu le tarareas la canción, ellos la encuentran (aunque la tararees mal 😀 )
      un beso,
      Ale.

  5. Ya tenía referencias de este libro y creo que caerá, porque siempre viene bien tener algo así en la recámara.

    Digo yo que si el monje vendió el Ferrari, será señal de que lo encontró.

    Seguro que ya he contado que un amigo fue al cine y le pidió “Una entrada para Carmen la Trémula”, que era la película de Almodóvar “Carne Trémula”.

  6. Tiene muy buena pinta. Me ha encantado la introducción, siempre he pensado que las librerías o bibliotecas tienen algo mágico.

    Cuando voy a buscar algún libro en concreto, procuro llevármelo apuntado y aun así, a veces…

    Un saludico.

    • Ana:
      ¿no te ha ocurrido que tú llevas bien título y autor y hay algún dependiente de librería que te dice que no existe, y te quiere dar otro como si fuera el que andas buscando? porque así también me ha pasado a veces (o sea que esto de los gazapos va de aquí para allá y viceversa)
      un beso,
      Ale.

  7. Je je qué bueno, me han hecho mucha gracia las anécdotas, a mí también se me va la cabeza muchas veces, por eso voy siempre con mi lista en mano a la biblio y a la librería.

    Bsos!

  8. No sé si el libro estará bien amiga mía, pero con tu reseña me lo he pasado genial, y has logrado arrancarme, como tantas otras veces, una gran sonrisa.

    Yo tengo una amiga librera que siempre nos comenta que tiene en la librería libros para leer y libros para regalar. Ya que hay gente que pide un libro “Grande” y “Bonito” (se refieren a la cubierta) para regalar y para nada les importa lo que diga el libro.

    Un besico … de Salamina (jajajja)!

    • Susana:
      ¡gracias! ver para creer ehhh…libro “grande y bonito” ya me imagino las sorpresas que se han llevado los que reciben esos regalos (desde el conmovido ¿cómo sabía que yo quería esto? hasta el aterrorizado ¿pero qué idea tiene de mí esta persona?????)

      un beso,
      Ale.

  9. ¡Yo quiero ese libro!
    No puedes deshacerte de él, fíjate que soy capaz de inscribirme en algún deporte ¡y clasificar! para participar en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, con tal de irlo a buscar yo misma.
    Es que sigo mucho eso de gazapos y anécdotas, tú lo sabes, así que cuídame ese libro y no se lo prestes a tus hermanas ni a nadie…¡dime que sí!
    Un beso
    AD.

    • Ade:
      pues si clasificas me dará mucho gusto ir a gritar porras para que ganes y lleves medalla y libro de regreso a Cuba 😀
      veré si puedo mandártelo antes, porque para los panamericanos falta un año todavía.
      Un beso,
      Ale.

  10. Qué bueno, Ale, yo venía a decirte que en México habían titulado mal el libro, jejeje!

    Es que los libreros tenían que contratar a la señorita de Google y decirle al comprador, ah! lo que usted quería decir es:….
    nos ahorraríamos sustos, ¿no?
    Por cierto Soldados de Salamina de Cercas es un libro que merece la pena leer…la pelicula que también me gustó, está un poco cambiada, el protagonista hasta cambia de sexo…,en La velocidad de la luz cambia de registro

    Y al de el Baile de Sofia yo aprovecharía: que se lleve el Gaarder y El baile de Nemirowsky…

    Y ahora me dejas con una duda, ¿cómo se llamaba el que me prestó a mi Etica para Amador”?, Hay un trabajo de Fernandez Aguado sobre ética a Nicómaco para quitarse el sombrero….

    Yo sería un peligro 😉

    • Maribel:
      el libro de Cercas ahí lo tengo en el estante de “¿lo leeré alguna vez?” (ya le he cambiado el nombre…antes era “próximas lecturas”). No te digo, entre el tiempo que vuela, los que se cuelan, y los que HAY QUE leer (porque estás estudiando algo) esos pobres están bien abandonados 🙂
      jajaja…siempre me haces reir y pensar. Es un binomio excelente ¡gracias!
      un beso,
      Ale.

  11. Me gusta mucho todo!! Lo que cuentas y las palabras que utilizas para hacerlo!! Me he reído mucho con eso de los libros y la canción…Tiene que estar muy bien. En mi caso, recuerdo estar pidiendo (muy al principio, antes de que se viera en librerías) el libro de “la sociedad literaria y el pastel de piel de patata…” y hubo de todo. Libreros que no tenían ni idea (y el libro salia a la venta en una semana), otros que sí habían oído hablar de él, otros que fingían…los más que se reían con el título (esto ya con el libro en la misma librería)…en fin…Pero también he ido con el título del libro en “alfileres” (sin sabermelo muy bien) y ha sido como un juego de acertijos; averiguar de qué libro hablo,….ay!! Qué le vamos a hacer!!

    Ale, me ha gustado muchísimo…Espero que pronto llegue a mis manos.
    Un abrazo grande!!!

    • María (libros y te):
      ahhh ese libro también me hizo ver cada desfiguro a mi…lo busqué desde antes que llegara aquí y me ponían cara de “pobrecita, mira lo que se inventa su loca cabecita” 😉
      espero que si llega a tus manos lo disfrutes mucho.
      Un beso,
      Ale.

  12. Ah, de las anécdotas te puedo decir algo: no conozco el primer libro (el del monje) pero los otros dos es clarísimo que eran regalo para algún púber o adolescente. ¿Y el dato importa por qué? Porque es típico que los adultos QUE NO LEEN NI LEYERON NUNCA EN SUS VIDAS pretendan que sus retoños lean y les compran libros con culpa. Eso sí: libros “pedagógicos” para que “aprendan”, nunca un libro de pura ficcion, porque en el fondo, como no entienden nada, creen que leer ficción es perder el tiempo. (Aclaro que leí “El Mundo de Sofía” y me encantó. Pero también leí “El arte de la novela” y “El Telón” de Kundera, donde dice que la novela es la forma de arte mas elevada de nuestro tiempo. Cosa que la gente que te mira sobradoramente mientras afirma que en la tele “Sólo mira documentales” no entiende) Conclusión: lo peor de ser librero debe ser tener que atender a gente que no lee (que lamentablemente es la mayoría).
    Todo muy relacionado con el libro “Los demasiados libros” de Gabriel Zaid, que aborda todos estos temas y también reseñaste.

    • Valeria:
      creo que el valor de la lectura es en lo que la mayoría cree, aunque no comparta la afición por la lectura (por paradójico que sea esto). Así que quienes no leen quisieran que sus hijos leyeran, igual que los fumadores preferirían que sus hijos no fumaran..y un largo etcétera.

      Con la lectura, si no se la haces atrayente a un adolescente, no se va a acercar a ella por obligación (a mi hay obras que aún me producen repelús porque las tenía que leer para aprobar materias). Tiene que ser algo que te interese, de lo que apasionadamente quieras saber más (un amor imposible, una injusticia, el futbol…). ¡Que se yo! puedo decir que el ejemplo no es lo único que los arrastra (cuando menos, no a mis hijos)

      un beso,
      Ale.

  13. Recuerdo la entrada que le dedicó Alienor. Me temo que también yo alguna vez cambié los títulos, a veces haces asociaciones como la que comentas.

    Lo apunto en los libros medicina 🙂

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