LIBRO: Sobrevivir para Contarlo

SOBREVIVIR  PARA  CONTARLO

Immaculée Ilibagiza

“Perdona mis malos pensamientos Señor” oré. “por favor…como siempre lo has hecho, aleja de mi este dolor y purifica mi corazón. Lléname con el poder de tu amor. Aquellos que cometieron esos actos terribles siguen siendo Tus hijos, déjame ayudarlos y ayúdame a perdonarlos. Oh Señor, ayúdame a amarlos”

Ruanda es un país  situado en la parte central del continente africano. Está cerca de la región de los grandes lagos, y se le conoce como la “tierra  de las mil colinas” por su naturaleza exhuberante. En 1994 la habitaban principalmente 3 tribus: los hutus, que eran mayoría; los Tustis, que eran minoría y los Twa, una tribu de pigmeos que vivían en los bosques de manera errante.

Ahí nació Inmaculée Ibigaliza. Ahí cada hijo tiene  un apellido diferente; los padres buscan una palabra que describa lo que la madre o el padre sienten cuando ven  por primera vez a su hijo recién nacido. Su lengua es el Kinyarwanda e Ilibagiza significa “resplandeciente y hermosa en cuerpo y alma”. Inmmaculée tenía 3 hermanos: Aimable, Damascene y Vianney y vivían con sus padres Leonard y Rose. Vivían en Mataba, al norte de Kibuye, en la ribera del lago Kivu.

Su vida estaba enfocada al estudio.

Y entonces llegó abril de 1994.

Inmaculée junto con otras siete mujeres se escondieron en el baño de un pastor local y desde su escondite escuchaba a sus vecinos –que ella creía amigos- gritar llenos de ira que iban a matar tutsis, escuchaba el radio que ponía el pastor donde los programas hablaban y animaban a los escuchas a tomar sus machetes y terminar con “esas indeseables cucarachas”. Los hutus se comportaron como demonios: ojos desorbitados, se ponían algunos cuernos de cabras en la cabeza, y con los machetes salían a  buscar a quien matar. La propaganda les hizo olvidar que los tutsis eran seres humanos, se referían a ellos como animales y en cuestión de tres meses mataron a un millón de personas. Se dice que los cadáveres se descomponían  en los campos y que cuando llegó la ayuda tuvieron que matar a los perros para que dejaran de comerse los restos humanos.

Inmmaculée sobrevivió;  pesaba 52 kilos antes de esconderse, cuando salió 91 días después de su escondite pesaba sólo 29. Lo apasionante de su historia es –para mí- no que sobreviviera a la matanza, sino que sobreviviera al odio, la amargura, el dolor de saber a sus seres queridos asesinados de manera cruel. Ella, educada como católica, encontró en su fe un refugio mientras estaba escondida, y al salir, le ayudó a perdonar a sus enemigos. Sabe que la única manera de detener el ciclo de la violencia es no buscar venganza, extirpar así el odio.

Dice: “Las personas que le habían hecho daño a mi familia, se habían hecho más daño a ellos mismos, y merecían mi piedad. No había duda de que deberían ser castigados por sus crímenes contra la humanidad y contra Dios […] sabía que mi corazón y mi mente siempre estarían tentados a sentir ira, a encontrar culpables y al odio. Pero lo resolvería cuando los pensamientos negativos se apoderaran de mí, no esperaría a que crecieran o se ulceraran. Siempre volvería a la Fuente del verdadero poder: siempre regresaría a Dios y dejaría que su Amor y Su misericordia me protegieran y me salvaran”

Disfruté muchísimo el libro, aunque es muy duro. Otro libro sobre Rwanda, aquí.

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28 comentarios

  1. Manuel Aleixandre, un actor español muy querido decía una vez que el se crió en un barrio muy castizo de Madrid, donde todos se conocían y los niños iban de casa en casa como si todos fueran familia.

    Después de la guerra civil, oía a las vecinas, a las madres de sus amigos que tantísimas veces le habían dado de merendar, a las que consideraba santas (sic), preguntarle a su padre:

    – ¿No va usted a ver cómo matan a los cerdos?

    Los “cerdos” eran los soldados a los que ejecutaban en la postguerra.

    Todavía se le llenaban los ojos de lágrimas al recordarlo, con más de 80 años, pero no, su padre no iba.

    • pensar que podamos actuar así, con esa violencia, me lleva a mí a preguntarme que tenemos de humanos. El que un vecino se convierta en un enemigo, habla de lo mucho que se guarda en el corazón (rencor, odio, resentimiento, envidia) y que puede incendiarse con facilidad cuando se ve la oportunidad de actuar como se ha querido pero las normas sociales no permitían. Llega un momento en que la cordura se rompe…la locura se instala y el hombre se vuelve lobo del hombre. Triste la anécdota de Manuel Aleixandre ¡gracias por compartírmela!

      Triste ¿verdad? pero hay esperanzas cuando leo a personas como Immaculée, que siguen prefiriendo ver lo que construye y no lo que destruye.

      Un beso,
      Ale.

  2. El libro parece aterador,porque describe hasta donde llega la crueldad ( aqui debia poner humana), pero nó, los que cometen esas aberraciones, para mi pierden el calificativo de humanos.

    En relacion a lo que contó Manuel Aleixandre, dire que uno de esos “cerdos” a los que hace referencía fue mi tio-abuelo

    José Mª Querol Roglan

    Saludos y saludos

    • Julio:
      desde la comodidad del hogar, y a distancia de la violencia es fácil horrorizarse de lo que ha sucedido…yo pienso que no habría ido a ver a los cerdos, pero agradezco no haber estado en la disyuntiva de ir o no….
      un abrazo,
      Ale.

  3. Q buena pinta tiene, me suelen gustar mucho éste tipo de libros, que aunque duros, nos muestran la realidad de lo que ha pasado en otros países y además en primera persona, con testimonios de personas reales. Me apetece mucho.

    Bsos!

  4. Yo he conocido gente que he pensado “por favor, que nunca jamás haya una guerra o algo así, porque el día que no haya leyes, no sé lo que podría hacer este hombre”

    A cambio hay gente con el padre de M.Aleixandre, que NO iba, siempre hay gente sensata que no tiene ese odio y ni se suma a la locura.

  5. No sé que decir….me dejaste muda (a mi???), que libro tan fuerte, y digo fuerte en todos los sentidos, el encierro, la matanza, EL PERDÓN….si, el perdón ahora que está tan alejado lamentablemente de nuestra sociedad actualmente.
    Los valores no se han perdido a pesar de todo….

    Gracias Ale, un abrazo.

  6. Me he quedado horrorizada con el documental y tu post, hasta se me ha erizado la piel. ¿Cómo podemos ser tan crueles con nuestros propios coterráneos, por una diferencia de raza o de opinión? Por eso, siendo cubana, me niego a caer en los extremismos políticos que tanto gustan a los emigrados y a los de adentro, porque todos los extremos son malos, incluso los que defiendan tu posible “causa”. Tantas vidas perdidas en Ruanda, tantas.. iba a decir que nos comportamos como animales, pero no, ningún animal mata por matar, matan para comer, matan para reproducirse o defender su territorio, pero no matan asi, asi sólo matamos los que nos llamamos “humanos”.

    • Maggie:
      los yogis consideran que la violencia es innata al hombre y por eso parte de sus enseñanzas promueven ahimsa: la no violencia. Aprender a no reaccionar por impulso, sino a accionar a través de la reflexión, empatía y compasión.
      Todos los extremismos son malos: nos fanatizan y nos llevan a defender una verdad por encima del ser humano que tenemos a un lado; cuando las verdades debieran servir para hermanarnos.
      Te mando un beso grande,
      Ale.

  7. Una historia muy dura y triste, pero aun es más duro y triste, si cabe, pensar cuántas veces se han repetido historias similares y cuántas más se van a repetir.

    Sería tan fácil aprender y sin embargo a la humanidad nos resulta más fácil aun odiar…

  8. Yo lo leí hace unos meses y lo tengo reseñado
    Me dejó unos cuantos días totalmente conmovido y todavía me acuerdo de la experiencia y el ejempolo de esta chica ruandesa cuando paso por algunos momentos difíciles

    Creo que es un libro que merece la pena leer.

  9. Otro libro del que tomo nota. A pesar de lo duro que es…como tú, pienso que lo más complicado es sobrevivir al odio, a las miradas duras del ser humano, a las personas que han matado a tus seres querido…Y perdir a Dios que te ayude a perdonar.

    Leerte, como siempre es un placer.
    Un abrazo grande!!

  10. Debe ser un libro durisimo, pero no me importaría leerlo, me parece tan increible que una persona haya podido sobrevivir y sobre todo este mentalmente cuerda despues de lo vivido en aquel país. Otro para la lista

    • Luisa:
      es un ejemplo de una elección de vivir, libre de fardos y rencores que lo único que hacen es dificultar el goce por la vida. Sin duda, ha tenido que perdonar cosas muy lejanas a las que yo he tenido que perdonar, y para mí ha sido un ejemplo a seguir.
      Un beso,
      Ale.

  11. es un buen libro, debo admitirlo, es muy fuerte.Pero te abre los ojos ante la cruel realidad, o bueno, a mi sí me los abrió pese a mi edad, sólo tengo 14 años…

    • La Chiqa:
      bienvenida, ciertamente es un libro muy fuerte para tus 14 años, pero creo que es bueno que vayan sabiendo lo que pueden ocasionar los prejuicios hacia lo demás.
      Saludos,
      Ale.

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