LIBRO: El Librero de Kabul

EL  LIBRERO  DE  KABUL

Asne Seierstad

Reto 2010: 16 caracteres

Esta es la historia de Sultan Khan, un afgano que está a favor de la cultura, que defiende el derecho a la educación, la cultura y que ha estado preso por cuidar de su oficio. Le contó a la autora “Primero, los comunistas me quemaron los libros, luego los muyahidin saquearon la librería,  finalmente, los talibanes volvieron a quemar mis libros”. Dos veces estuvo preso por tener libros considerados ofensivos y cuando saquearon la biblioteca pública el salvó algunos libros con siglos de antigüedad.

Así, al tener una librería dentro de un hotel en Kabul, es una figura conocida para los periodistas occidentales. Asne Seierstad le propone ir a vivir con su familia para escribir un libro y relatar su historia. El le dice que si, y la acoge en su casa durante 4 meses. Ella escribe el libro, y narra lo que veía dentro de casa. Sultan Khan es un hombre de negocios que vive con su madre, hermana, hijos de la primera esposa y una segunda esposa que acaba de darle otra hija. La primera esposa vive en una casa en Pakistán, y el va a visitarla de vez en cuando.

A través de la convivencia con esta familia, la reportera ve la desprotección que sufre la mujer afgana, impedidas para trabajar por su cuenta, dependen para todo de la familia que las acoge y las somete a mucho trabajo para sentir que hacen algo pagar la “protección” que reciben.

El libro me gustó, se lee con facilidad y es muy interesante. Sabía que había sido un best seller hace ya tiempo. Lo que nunca me imaginé, fue lo que me encontré después de haberlo leído.

Shah Muhammad Rais y su librería en Kabul

Asne se fue de Afganistán y publicó su libro en Noruega donde fue un éxito inmediato. Al traducirse al inglés, Sha Khan, cuyo verdadero nombre es Shah Muhammad Rais, se indignó, dijo que es un retrato poco veraz de lo que ocurría en su casa y acusó a la reportera de no velar su identidad y además, dar datos que lo ponen en peligro (como hablar de asesinato de una pariente casada que había tenido un amorío, o decir dónde guarda el dinero que gana en su casa). La acusa de no haber intentado comprender la cultura en la que estaba inmersa, sino sólo criticar. Tanto era su descontento que voló a Noruega para contratar un abogado y tratar de impedir la comercialización del libro. Hasta el día de hoy, desistió de la demanda y ha publicado su propia versión de la historia llamada “Once upon a time there was a bookseller in Kabul”(pero sólo ha sido traducido al noruego y portugués). Dice que debido a amenazas que recibían, su primera esposa se tuvo que asilar en Canadá, con dos de sus hijos. La segunda esposa ahora está asilada en Europa, con sus hijos.

Foto tomada de aquí. Información del desencuentro entre el librero y la reportera aquí, aquí y aquí.

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35 comentarios

  1. Las librerías son siempre el gran temor de los sistemas totalitarios. Ya la Inquisición quemaba los libros prohibidos, y a las mujeres se les ha impedido, hasta hace bien poco en la historia de la humanidad, el acceso a la cultura. Me alegro que nosotros podamos, desde nuestros rinconcitos en la red, recomendar lecturas tan interesantes como esta que nos ofreces.

    Un abrazo, amiga Ale!

    • Susana:
      ciertamente somos muy afortunadas, por el acceso a los libros que hoy en día tenemos desde los lugares donde nos ha tocado estar. Aún hay lugares en el mundo en que no se tiene acceso a ellos, o incluso, ni siquiera a la oportunidad de aprender a leer.
      Un abrazo también para tí 😀
      Ale

  2. Este libro me lo ha recomendado Cesar y se que en un futuro no muy lejano lo leere, porque me ha enamorado Mil soles espenlendidos. En cuanto a que el retrato de la periodista no es fiel, un a mente occidental y otra oriental ve de forma muy distinta, y un musulman ve como normales cosas que nos escandalizan a los demás. Supongo que si tan fácil es adivinar quien es el personaje, habría que haberlo velado más y sobre todo ciertos aspectos no haberlos ni comentado, como el tema de donde guarda el dinero, para ello esta la literatura para hacer ficción. Cuando lo lea te cuento. Por cierto estoy con Susana menos mal que nosotras si tenemos acceso a la cultura.l

  3. Lo primero que se quema siempre en las dictaduras son libros. Que los ciudadanos sepan y tengan conocimiento de las cosas es lo que más temen los tiranos o dictadores que hacen de su mandato el terror.
    Interesante tu post.
    Un saludo!

    • María:
      Al parecer, este librero era todo un personaje entre los reporteros precisamente porque había salvado varios libros con gran valor, aún a costa de pasar tiempo en la cárcel.
      Un abrazo,
      Ale.

    • Pilu:
      a mi me gustó el libro, pero no me ha gustado saber que quizás la reportera abusó de sus anfitriones al no advertirles sobre lo que iba a escribir, no cuidar que no les identificaran.

  4. La verdad que lo que cuentas que pasó después me parece espeluznante e indignante.
    Yo no sé cómo lo veréis vosotros, pero yo lo veo como aprovecharse de alguien para ganar dinero (si lo que pasó fue verdad). Sólo por eso, ya no compro el libro.

    • Icíar:
      has dado en el clavo: a mi me da la impresión de que se aprovechó de ellos.
      Si puedes leer el libro algún día (sacado de la biblio o prestado) vale la pena 😉
      un beso,
      Ale.

  5. Yo tampoco sé qué pensar en cuanto a lo de la demanda del librero y si en realidad será un retrato poco veraz o muy veraz. Está claro que el hombre ya sospecharía de una mujer que supiese incluso escribir, no?
    Y bueno, lo que te quería decir es que lo he visto en más blogs, pero como que nunca me llamó mucho la atención. Además creo que se lo regalaron a mi madre hace un tiempo. Igual me animo, pero no sé, no prometo nada.

  6. Yo leí este libro hace tiempo y no me pareció muy bueno, no sé algo de lo que leía no me encajaba bien. El caso que quiero recordar que el librero era un hombre bastante abierto de lo que se supone son los afganos. Como siempre hablamos sin conocer profundamente todo.
    En fin que el libro no es muy bueno.
    La historia que cuentas n la conocía.
    En fin las diferentes culturas…
    Un abrazo
    Teresa

    • Teresa:
      la diferencia entre nuestras culturas se convierte a veces en un río de aguas caudalosas que nos separa. Se necesita mucha apertura de mente para crear los puentes para poder comprendernos.
      Un beso,
      Ale.

  7. Este es, junto a “EL nombre de la Rosa”, mi libro favorito.
    Me alegro que te haya gustado.
    lo que no sabía es la polémica que tuvo el librero con la autora…..una pena!!

  8. Quizá tengas razón. Quizá sea la diferencia cultural, como habéis apuntado por ahí y los dos ven el mismo hecho de manera radicalmente opuesta. Y puede que yo no tenga la mente tan abierta como para comprender las cosas que ocurren con las mujeres afganas y de muchos otros países.
    Las mujeres occidentales todavía estamos luchando día a día para ser miembros de pleno derecho en todos los estamentos de esta sociedad, los legales, los familiares, los laborales y los más íntimos. En nuestros países todavía tenemos que escuchar día sí, día también, algún caso de violencia machista, de asesinatos dentro del hogar familiar, de malos tratos. Afortunadamente no es lo habitual y por ello es noticia. No quiero ni pensar como se tienen que sentir estas mujeres, si es que no tienen ya embotados los sentidos, donde la opresión “legal” de la mujer, con todo lo que conlleva, en lo cotidiano y lo habitual.

    Puede ser que la escritora mintiera, pero también puede ser que dicho en boca de otro, las cosas que haces y que te parecen normales y así es como las justificas, te das cuenta de que no son tan normales, pero en vez de cambiar tu forma de actuar, pues vas y lo niegas todo y acusas de mentir al que lo dice.

    Apuntas que se enfadó porque no ocultó su identidad, pero en la foto en la que aparece con cara relajada y casi sonriente no parece que se esconda para que nadie le conozca. No creo que diga que fue un “robado”, pues a todas luces se ve que posa amablemente para el fotógrafo. Si asesinas a una pariente casada porque ha tenido un amorío, independientemente de que lo justifiques o no, sigue siendo un asesinato. Lo que te molesta es que los demás sepan que lo has cometido.

    Dices que la primera esposa se tuvo que asilar en Canadá. Quitando que al buen hombre le pilla un poco más lejos que Pakistán y no podrá ir a verla tan a menudo como antes, pienso que la mujer ha salido ganando varios cientos de millones de veces al cambiar de vida y de país.

    No sé si la escritora se aprovechó de este librero. Posiblemente sea así, como algunos decís, puesto que ganó mucho dinero con el libro que imagino que no repartió con él, y posiblemente la historia que cuenta sea muy bonita o muy original o muy instructiva y merezca la pena leerla, pero en cuanto a la polémica entre el protagonista y la escritora por contar la vida en Afganistán como ella la vió y la vivió… Sólo hay que observar la reacción del librero cuando sus trapos sucios salen a la luz.

    • Ascen:
      Ciertamente comparto contigo que un derecho no deja de serlo porque una cultura no crea en él. De esta manera el derecho a la vida, a la autorrealización sigue existiendo a pesar de que la cultura intente negarlo, prohibirlo, dificultarlo.
      También podría pensarse que al librero lo que no le gustó es cómo fué retratado, pues en un principio creyó que el libro trataría de como salvó los libros y no sore su vida famiiar…vaya, un poco como héroe y resulta que quedó como tirano.
      Tienes toda la razón: a veces hacemos cosas que solamente cuando otro nos lo refleja tomamos conciencia de que es inconguente/injusto/agresivo. Incluso habrá ocasiones en que hasta entonces reconoceremos un rasgo o una conducta de la que no éramos consciente.
      ¿Tiene el periodista la obligación de reportar lo que ve? si. Es acusada de no hacerlo, o hacerlo a medias. Habla de lo mucho que trabaja para la familia una hermana del librero, y sinembargo, él dice que tenían a alguien que les ayudaba en casa y esto no lo menciona. Habla de que no mandaba sus hijos a la escuela, y él dice que cuando ella estuvo ahí, las escuelas seguian cerradas ¿cómo mandarlos o a dónde?
      Aquí lo que me parece más triste es que entre ellos ha habido una ruptura. Es un caso de “yo tengo la razón” y ¿de qué ha servido?
      Un beso grande
      Ale

  9. Hola guapa, aquí estoy poniéndome al día, y he alucinado con esta historia, sobre todo con la última parte.

    No sé, pero ¿no se habían puesto de acuerdo sobre la confidencialidad? Creo yo que tampoco es tan difícil cambiar un nombre y ciertos datos. ¿Ella no le mostró un borrador?

    Lo del punto de vista ya es más complicado y ahí ella es libre de hacer lo que quiera, si no, efectivamente era él quién tenía que haber esc rito el libro.

    Yo que me he leído estas vacaciones (siguiendo el club de lectura) Mil Soles Espléndidos y pensaba que ya tenía el tema controlado 😉

    • Loque:
      ¡Has vuelto! menos mal, porque hasta tuve que irme de vacaciones para poder controlar mi estres jajaja así que a la vuelta recibo esta super noticia y bueno ¡mi día es mejor por ello! jajaja
      Pues no, no le enseñó ningún borrador, se escudó en que él le había dicho que escribiera lo que quisiera y ya ves, finalmente ha escrito un libro donde narra su punto de vista.
      Creo que en cuestión de derechos que son violados, nunca tendremos controlado el tema 😦
      un beso,
      Ale.

  10. Leí el libro hace tiempo y me gustó por lo que tiene de acercarnos un mundo que hasta ahora nos resultaba muy lejano. Sin embargo, también creo que por parte de ella hubo cierto abuso de confianza.
    Loque, lo tengo así que si quieres también puedo dejártelo.

    • Lammermoor:
      tiene cuestiones muy rescatables como la que mencionas: dejarnos ver lo que sucede y cómo se vive en otra parte del mundo.
      ¿Verás a loque? ¡pero que suerte tienen! ya las quisiera yo de vecinas 😉
      un beso,
      Ale.

  11. Pues este es un libro que me atraía mucho, pero leí en otro blog una crítica muy similar a la tuya y me indignó tanto que no he vuelto a pensar en leerlo.

  12. Qué cosas más potitas me dices, jovencita. ¿Qué tal tus vacas? Las mías muy apañadas.

    A ver si veo a Lammermoor, que no es tan fácil cómo parece, claro que loss ¿500 kilómetros? que nos separan son pocos si comparas con los que me separan de ti.

    ¡Ojalá os tuviera de vecinas yo también!

    • Loque:
      la nave nodriza anda haciendo de las suyas porque no veo mis comentarios en tu blog 😦
      Oye 500 km no son muchos (si nos ponemos a ver los que nos separan a nosotros, pero ahorita me da flojera preguntarle a la srita. del goggle jeje).
      Cuando domines el mundo seremos vecinas y entonces si ¡que bien la pasaremos! 😉
      un beso,
      Ale.

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