LIBRO: El Pan de la Guerra

647maEL  PAN  DE  LA  GUERRA

Deborah  Ellis

Parvana es una niña de 12, 13 años que vive con su familia en Afganistán. Tiene a su padre, que ha perdido una pierna en un bombardéo. A su madre, Noor que es la hermana mayor, Maryam, la hermana que seguía de Parvana y su hermano menor, Alí. Tenía otro hermano que falleció en otro bombardéo.

En Afganistán, desde la llegada de los talibanes, las mujeres y niñas no pueden andar solas en las calles. Necesitan ir detrás de un hombre o si este no las acompaña, deben llevar un permiso firmado por este. Si lo hacen, pueden ser apaleadas por los soldados si las descubren. Hay muchos hombres que están felices de poder tener a su mujer e hijas prisioneras en casa, pero el padre de Parvana no. No pueden salir sin estar totalmente cubiertas por el chador y su burka y esta indumentaria  continuamente las hace tropezar. La madre de Parvana y Noor se quedaban en casa cuidando a Maryam y Alí mientras Parvana le ayuda a su padre a llegar hasta su puesto en el mercado, donde lee y escribe cartas.

Ahí en el mercado, Parvana hace todo lo posible por pasar desapercibida. Antes, no quería ir a la escuela. Hoy añora aprender, poder estar con otros niños de su edad. Su padre tenía una pierna ortopédica pero tuvo que venderla, y así ella es hoy su bastón. Como los talibanes también cerraron las escuelas, hay personas que necesitan los servicios de su padre y con lo que van ganando viven.

Hasta que un día, su padre es apresado. La familia de Parvana no sabe que será de ella porque la madre y su hermana mayor no pueden salir sin un hombre, o un permiso del marido. La solución: le cortan el pelo a Parvana, y esta se hará pasar por un niño para poder ir a comprar comida, traer agua al departamento, tratar de seguir trabajando en el puesto del padre. Parvana piensa que la reconocerán…aunque después cae en la cuenta de que nunca le han visto la cara. Siempre había estado escondida detrás de su burka así que ahora no pueden saber que es niña. Con el pelo corto, y la ropa de su hermano fallecido, si parece un niño.

Y para que su familia sobreviva, sale a la calle a trabajar, cuando llega va por el agua que la familia necesita para beber y limpiar.

No es muy largo (159 hojas) y se recomienda para niños desde los 12 años. Aquí en casa lo han leído mis tres hijos, de 15, 11 y 8 años; es bueno hasta para las personas que no leen mucho, pero quieren comenzar a hacerlo. A los jóvenes seguramente que les hará pensar que su vida y la escuela después de todo no está tan mal.

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23 comentarios

  1. Cuando pienso en las religiones del mundo, y estoy hace rato dándole vueltas a escribir sobre eso, una de las cosas que me hace retroceder aterrada es el trato que en muchos países musulmanes se le da a las mujeres y el corazón se me llena de ira y de dolor cada vez que pienso en los millones de mujeres que nacen, crecen , viven y mueren bajo la égida de los hombres, sin tener nunca la oportunidad de vivir o escoger libremente que hacer con su vida, cómo vestirse, a quién amar. Sin saber que las mujeres no somos las servidores de los hombres y mucho menos inferiores.
    Hablando de otra cosa, me parece preocupante que tengas un hijo de 111 años, jiji, qué mala soyyyyyyyy.
    Perdóname, jiji, no lo pude evitarrrrrrr.

  2. Jiji, es verdad Ale, te has pasado con la edad de tu hijo, tendrá un montón de arruguitas…

    Yo no he leído el libro pero me gustaría destacar que me parece una buena idea el que editen libros para adolescentes con temáticas tan actuales. El mundo musulmán, la prostitución, etc son tratados para que estos chicos, que viven en una nube, puedan tomar contacto con el mundo.

  3. Hola, buenos días! No he leído este libro, aunque sí opinaré sobre la situación que relata. Por cierto, la semana pasada, TVE repuso “Osama”, que cuenta una historia idéntica a esta, ignoro si se basa en el libro, pero a la vista del argumento parece muy posible.
    Nuestra experiencia en estas situaciones la hemos obtenido recorriendo varios países musulmanes -ninguno con un régimen tan férreo como el de los talibanes-, y la situación de la mujer es variable, aunque en ningún caso se puede comparar a la que existe en Occidente, ni siquiera en Túnez, o en Turquía -país laico por imperativo legal-.
    La primera vez que vimos mujeres con burka nos impresionó enormemente, y el resto de ocasiones también, la verdad.
    A veces, he oído criticar la actitud de numerosas mujeres musulmanas, que puede ser incluso más radical que la de los hombres. Es cierto que sucede, aunque resulta imprescindible ponernos en su lugar, y ver que, a menudo, solo se trata de sobrevivir.
    Desgraciadamente, por lo que hemos visto, creo que el mundo musulmán en general, está aún muy lejos de terminar con esta situación, lo que es lamentable, porque están destruyendo una parte fundamental de su propia sociedad.
    Un saludo!

  4. Sí que es una gran idea crear libros pensados para adolescentes que traten estos temas, porque en general es increíble lo mal informada que está la gente (de cualquier edad) de temas muy trascendentes.

    Quizá el burka sea más famoso, pero nunca está de más insistir.

    Respecto a lo que dice el Guisante Verde de que (encima) se critica la actitud de muchas mujeres, por apoyar estas cosas, estoy de acuerdo.
    Si vives en esa situación, o te adaptas o eres un martir.
    Además ¿por qué es peor en una mujer que en un hombre? En la naturaleza masculina está querer someter a las mujeres? Me niego a creerlo.

    Es machismo sobre machismo, y al final viene a decir que es un problema de mujeres que sufren si se rebelan y son culpables, si no se rebelan. Y al final, una vez, resulta que tenemos la culpa de todo.

  5. Sí, efectivamente está bien que editen este tipo de libros y que tambien vayan dirigidos a los niños y jóvenes, pero lo cierto es que es una historia “muy triste” la que nos cuenta, real, es cierto, pero insisto “muy triste” para nuestros niños. Habrá que dárselos en pequeñas dosis para que se vayan concienciando.
    Yo también voy a ser malo: ¿111? años tiene tu hijo, jejeje, es broma, no te lo tomes a mal.
    Un saludo

  6. ¡mecachis! y yo que me quiero hacer la jóven y con estos errores de dedo ni cómo ayudarme….

    Estodevivir:

    A pesar del dedo acusador ¡me da gusto que llegues primera! ;). Tienes razón: la vida de las mujeres musulmanas es terrible.

    Isi:

    No está nada arrugadito, muy bien conservado para su edad. Aunque se va a arrugar, ya se lo dije, porque insiste en no ponerse bloqueador cuando vamos al mar y él si es de piel muy blanca y se pone como camarón. Mi hermana la dermatóloga siempre me regaña cuando regresamos del mar pero ya le he dicho “con la edad que tiene ¿yo que puedo hacer? ya está grandecito y no puedo estarlo persiguiendo con el bloqueador por toda la playa”.

    Las temáticas actuales en literatura para jóvenes es muy interesante. Nos da muchos temas para las sobremesas (algún día escribiré sobre ellas…) y a ellos les hace saber que hay cosas mucho peores que una mamá que pregunte ¿a dónde vas? ¿con quien? y ¿a qué hora regresas? 😉

    Roberto:

    Tu si que tienes impresiones de primera mano con este tema…mi papá fue hace poco por aquellos rumbos a dar unas conferencias y nos trajo una burka…se siente opresivo el siemple hecho de ponérsela…¡gracias por venir y comentar!

    Loquemeahorro:

    estoy de acuerdo contigo, y con Roberto en que cuando vives en una sociedad así ni siquiera te plantéas que se pueda vivir de manera diferente (seas hombre o mujer) para cambiar, y propiciar el cambio, se necesita que se muevan muchas cosas. Yo tampoco creo que en la naturaleza del hombre esté el querer someter a las mujeres.

    Jesús:

    Si, es una historia triste pero créeme que los niños no sufren por ella. Es decir, no se quedan con el “hay que terrible, no puedo ni dormir de la angustia”…pero tienes razón, tampoco se trata de que lean puros libros de estos. Que lean de todo: para reir, para pensar, para jugar…

    Aay…ni he corregido mi error porque me dije “los que lleguen despues no van a entender eso de los 111 años” ;).

    Y pensar que yo aún me veo tan jovencita ¡como una rosa!
    jajaja

    Gracias a todos por venir y comentar. Un abrazo a cada uno,
    Ale.

  7. Sí, persíguele con la crema solar (protector le llamamos aquí) por la playa y dale con el bote en la cabeza si es necesario!!!
    Además con 111 años tampoco correrá tanto el hombre, digo yo (jo, qué malo)

    Cuando yo era pequeña, eso de la protección solar era el título de un libro tipo Ray Bradbury, y me pasaba todo el día al sol, y ahora no hago más que oir cosas como “el daño se produce en la infancia” “la piel tiene memoria”

    ¿y yo ahora qué narices hago? ¿Viajo en el tiempo para darme la crema? Vaya porquería de “misión”, no?

  8. Lo siento, no puedo contenerme. Lo del bloqueador, perdóname Ale, ha sido demasiado. Me tiro por el suelo.

    Loquemeahorro, si, finalmente decides volver, me das crema a mi también, que soy como la leche, y de pequeño era, como dice Ale, camarón. Por cierto, creo que aquí, hay una historia para tu blog… imagínate al Cruise en “Mission Bloqueador”….

    • Pues les cuento, Roberto y Loque que hay un aparato para pesadilla de todos los adoradores de Ra, que te toma una como foto y en ella sale todo el daño solar que tiene tu piel. Salen las manchas que no te han salido (pero ya están formándose), las arrugas (presentes y futuras) y se ve uno como de mil años. A mi hermana le va a dar el ataque cuando vea mi tan lírica manera de describir el aparatejo, que no me acuerdo como se llama ni para qué sirve exactamente (que por supuesto, no es para que uno se asuste de ver como se verá en unos años, ni que tantée como envejecerá). Dice ella que quien ve el daño solar que tiene su piel jamás vuelve a dejar de ponerse el protector solar. Mi hijo es un descreído…y corre más rápido que esta su servilleta…la última ida a la playa compré un bloqueador en spray y pasaba junto a mí y fzssssssssssssssss me lo rociaba de lo lindo (el a veces gritaba “ayyyyyyyy mis ojoooooosss” pero bueno, fueron pocas veces).

      Puedo escuchar la canción de misión imposible 😀 jajaja

  9. Como vea yo eso, me caigo de espaldas, pero yo ahora salgo con el “bloqueador” (realmente es buenísimo) hasta a la esquina, lo juro!!!
    Roberto: yo también he pensado lo de poner esta historia en mi blog (no tengo muchas ideas, lo reconozco)

  10. socorro Ale un comentario que se perdio en el ciberespacio o en el cementerio de comentarios, buaaaaaaaaaaa, bueno voy a intentar reproducir el mensaje que te habia mandado. Primero te decia que me habia reido mucho con el tema del bloqueador y con la edad de tu pequeñajo que no esta nada arrugadito yo tengo uno casi de esa edad…. y decia que una aparatito de esos para ver los daños en la piel que ni se me ocurriria pasarme por que no soy de las que paso muchas horas al sol, mejor dicho paso poquisimas, pero bueno, aun asi no querria ver los efectos del astro rey en mi piel… Iba a sugerirte lo del protector solar en spray pero he constatado que lo has pensado y descubierto por ti sola. Y ahora respecto al libro que nos ocupa te comentaba que a traves de tus reseñas me doy cuenta de que te gustan los libros que yo he etiquetado como de denuncia social… y me ha parecido muy interesante el tema asi que seguramente me agenciare un ejemplar para leerlo junto a ese bichito que tiene la edad tan madurativa del tuyo…111 años por dios yo que tambien me creo una jovenzuela. Hace poco vi un documental sobre una mujer afgana que usaba burka contra su voluntad pero que no veia la forma de reverlarse ante lo que ella consideraba injusto, permitio ver a la camara que es lo que veia una mujer tras esa rejilla tan espesa y la verdad es que ve bien poco y mal, ella comento los problemas de vision a los que se veian abocadas las mujeres, como se les negaba disfrutar de la luz del sol, como cuando este empieza a perder fuerza casi no distinguen ni las formas, la tristeza en la voz y en el rostro de esa mujer eran infinitas, y creo que como ella habran muchas mujeres que no estaran de acuerdo con lo que les toca vivir pero no sabran como revelarse sin perjuicio para su vida y la de sus hijas. Y Afganistan no esta tan lejos, y no me refiero geograficamente, si no su gente, por mi pueblo no hay, pero en la ciudad vecina se las puede ver pasear con su burka y su Chador incluso en pleno verano, y ahi me permitiras que te diga querida Ale que tan lejos del brazo de los talibanes son los maridos los que quieren tener a sus mujeres sometidas y completamente anuladas y a su voluntad, que no hacen ningun mal por llegar ni la cabeza, ni la cara descubierta… bueno ya me he extendido demasiado un placer pasarme como siempre por tu blog

  11. juas Ale ahora que si salio vas a necesitar un paquete de patatas chips y una cocacola para leerlo… como me he enrollado, cualquier dia me impides la entrada por persona non grata

  12. jijij lo del bloqueador!! yo me doy cada media hora y cuando salgo del agua, como pone en la etiqueta… y así estoy de blanquita!! (lo cual me viene estupendo para la depilación láser, que se comenta que hay que tener la piel blanca y el vello oscuro; no hay mal que por bien no venga)

    Y lo del aparatejo ese de ver la piel se lo iba yo a enseñar a un señor novio que yo me se, que dice que la mejor crema es la de nivea (sin protección solar, por supuesto) y con esa se va a la playa!!

    • Querida Carmina:

      Es muy temprano en esta patria mía donde retumba en su centro la tierra para las patatas chip y la cocacola 😉 pero te leo cómodamente desde mis pijamas. Claro que no te voy a negar la entrada ¡al contrario! gracias por venir y comentar. Me da gusto que aún cuando se perdió el comentario la primera vez, te tomaras el trabajo de volver a escribir, y lo agradezco mucho porque si no, no me entero de cosas tan interesantes. Ya pondremos un geriátrico para nuestros ancianos de 111 años.

      No me había dado cuenta de que me gustan los libros de denuncia social…mira tú, yo pensé que lo mío era la novela histórica. A veces, descubre uno más de sí mismo por como nos ven los ojos de los demás.

      No había pensado en eso de los problemas de visión ehhh, pero debe ser…¡que terrible!. Yo tambien me las he encontrado a veces, por ejemplo en disneylandia, y están todas con la burka y en medio de un calorón que yo con shorts y camiseta no aguanto (ellas deben cocerse). Es verdad lo que tú dices, a lo que yo me refería era a que cuando esos hombres eran pequeños, no sentían la necesidad de someter a la mujer; esto se les inocula después por la cultura en la que viven. Ya adultos, pues para ellos es normal verlas así. Y como decía el poema que Ade nos compartió de Gioconda Belli, hay mucho cavernícola que rescatar, muchos hombres que no se saben hombres a menos que estén maltratando una mujer…

      Un abrazo bien grande,

      Ale.

      Isi:

      Haces bien en darte cada media hora el bloqueador…a mi hermana le va a dar un ataque cuando lea lo de ese novio que tu te sabes porque de verdad, el daño del sol en la piel es acumulativo e irreversible. Yo lo que terminé haciendo fue comprando esas camisas vs. los rayos solares para el mar, y los tres hombres de mi vida se las ponen (debo decir que mi señor marido se parece a tu novio…cree que es inmune al daño 😉 ).

      Lo bueno de esto es que en unos años él parecerá Matusalén y todo mundo preguntará si la belleza de al lado es su hija…jajaja (o sea, tú que estarás monísima y sin arrugas ni manchas de sol) 😀

      Un abrazo,

      Ale.

  13. Isi, sigue bloqueándote, que eso de que no te pones morena es un mito. En realidad, aunque se tarda un poquito más, el moreno dura mucho más
    ¡¡todos con el bloqueo!!
    (ahora entran Ade y EstoDeVivir y se quedan escandalizadas)

  14. JAJAJAJAJAJAJAJAJS
    Qué bueno (y qué malo)
    Yo seguiré con el bloqueo, pues otra no me queda: o blanquita o cangrejita. Igual este año pruebo con otro bloqueador: LA SOMBRILLA!!!!

  15. Loque:

    a ver si no nos comienzan un bloqueo de los blogs 😉

    Isi:

    haces bien en cuidarte. Mi hermana la derma dice que aún con sombrilla pasan los rayos dañinos así que no hay de otra más que untarse el bloqueador.

    Besitos,

    Ale.

  16. Hola, ayer me quedé bloqueada y mi comentario no pasó el filtro de protección. Vuelvo a intentarlo hoy. Omito los comentarios sobre el repelús que me daría ver mi piel en la maquinita esa. Mi único consuelo a un tiempo tan malísimo es pensar que problemas de piel, poquitos.
    Respecto al libro que recomiendas y la situación de la mujer en esos países, decía que precísamente Discreto Lector había dedicado una entrada al trabajo de los niños y entre los libros que mencionaba está este. También que sobre la situación de la mujer en Afganistan y países similares (dentro de ellas hay clases o categorías) sí como el trato que le dan los hombres -las consideran de su propiedad- además de Mil soles espléndidos -que creo que lo retrata bastante bien- está también El librero de Kabul.
    No me enrollo más, por si se desintegra el comentario.

    P.D: no olvideis el bloqueador cuando vayais a la playa.

    • Lammermoor:

      ¡Gracias por intentar de nuevo! ¡que tal con las sincronicidades! ya vi que discreto lector mencionaba este libro -no se como poner una carita con los ojos como platos- Apunto el libro del librero de Kabul (otro más para el plan infinito…)…estaremos todos usando bloqueador 😀

      Un abrazote,

      Ale.

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