Suzanne Collins
Editorial Océano
La autora era guionista de programas infantiles antes de escribir libros (incluso era la guinista principal del programa de Clifford, ese famoso perro rojo). Después, escribió una serie para niños (Crónicas de las Tierras bajas) que tuvo éxito y esto la animó a escribir una obra para adolescentes sobre la guerra.
En su propia familia, la guerra estuvo muy presente. Su abuelo luchó y murió en la primera guerra mundial; su tío paterno luchó en la segunda guerra mundial y cuando ella tenía 6 años, su padre fue a Vietnam. Vió desde cerca el estrés postraumático con el que vivió su papá, las pesadillas, los gritos y el llanto que surgían mientras estaba dormido (creo que por eso hace tanto hincapié en lo que sufren los extributos en su obra). Cuando tenía 11 años, mandaron a su papá a trabajar a Bruselas y este aprovechaba cada ocasión que tenía para mostrarles a sus hijos la violencia que habían vivido las regiones que visitaban. El coronel Collins era doctor en ciencia política, experto militar, historiador, y quería que sus hijos supieran las consecuencias, estrategias y pérdidas que existen con las guerras. Suzanne dice que siempre que hacían un tour, su papá los apartaba un poco y les enseñaba dónde había huellas de balas, flechas, donde había habido algo destruído por una bomba, etc.
La autora menciona que Katniss le recuerda a Espartaco: el esclavo que después fue gladiador y que comienzó una rebelión contra Roma y es la figura principal de la Tercera Guerra Servil.
El libro continúa justo donde había terminado en el segundo volúmen, y en este un extributo será el símbolo de la resistencia, aún sin quererlo ni estar convencida de que quiera encabezar una revolución. Pero ya es el símbolo de la resistencia, y se convertirá en marioneta de un bando, donde deberá jugar el papel que le corresponde. Su lucha contra el capitolio será a muerte.
Me hizo preguntarme ¿qué tanto se usa a esos que llegan a ser líderes? ¿cuántos, en el transcurso de la historia, han sido sacrificados porque servían más a la causa muertos que vivos? ¿cuántos comienzan una revolución para liberarse de un tirano, sólo para dejar en manos de otro el gobierno? ¿cuántos oprimidos llegan a ser tanto o más crueles que el opresor cuando llegan al poder?
Creo que como sociedad, somos sinsajos (en la historia es un pájaro modificado genéticamente, que graba sonidos que escucha y los reproduce y eran usados como espías). Tendemos a repetir lo que el gobierno, los amigos, la cultura nos dicen…y sólo nos liberamos cuando estamos dispuestos a revisar qué es lo valioso para mí; qué comportamiento me parece honorable; por qué cosas vale la pena vivir (y morir). Hay que hacer un poco como Katniss (cuando no sabe qué es real, y que no; se detiene, se tapa las orejas y comienza a repetir aquello que está segura que es verdad “que me llamo Katniss, tengo 17 años, etc”): debemos repetirnos esas cuestiones de las que tenemos certeza, que son verdad para mí…y luego ir ampliando las creencias que voy descubriendo que para mí, son verdad.
La serie me gustó mucho y me apuré a terminarla porque mi hijo de 14 años quería que comentáramos su lectura. El me decía que lo había dejado muy triste ¿era posible tanto sufrimiento? Me dolía decirle que claro que si; en cada guerra ha habido muchos inocentes que mueren; y el mundo sigue teniendo guerras aún hoy en día. Pero ¿los jóvenes se ven obligados al luchar? Ciertamente que si. En muchos casos, incluso los niños. Y para muestra le mostré esta entrada de Offuscatio. ¿Cómo se evita tanta crueldad? A veces no tengo respuestas para sus preguntas. Supongo que primero tengo que revisar y evitar que esa crueldad exista en mi (que no sea cruel conmigo mismo, y luego evitar que sea cruel con otro).








