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Posts etiquetados ‘Según cuentan nuestros antigüos’

SEGÚN  CUENTAN  NUESTROS  ANTIGUOS…RELATOS   DE  LOS  PUEBLOS

INDIOS   DURANTE  LA  OTRA  CAMPAÑA

Subcomandante Insurgente Marcos

Reto 2010: Comodín

Este libro me lo regaló una de mis hermanas (¡gracias!) :D . En él, se dice que los dioses hicieron a los hombres y mujeres que marcarían el camino a otros y por eso los indígenas mayas han aprendido a mirar hacia abajo porque están buscando quien deja  al caminar una huella profunda en el suelo para seguirle. Marcos cuenta que a pesar de su peso y estatura  no deja huellas en la selva, mientras que la comandanta Ramona, que era pequeña, dejaba siempre una marca profunda que él podía seguir para no perderse en la selva.

El viejo Antonio aconseja “Aprende a mirar abajo. Y atrás de que vayas de alguien, y si deja marca síguelo, no lo pierdas, porque arriba no lo vas a encontrar”

Así, mi hermana lucha para hacer de este un México en donde no se borre del mapa a la población indígena, lucha para que sus derechos sean preservados, para que la sociedad mexicana aprenda a verlos, escucharlos, tomarlos en cuenta; que la riqueza cultural que tienen sea conocida. Quisiera un México más justo, donde recordemos que venimos de esta tierra del maíz que nos da para existir y que estamos maltratando sin cesar.

Mi fraterna –como le gusta a ella llamarnos a sus hermanas- deja una huella honda  cuando pasa. Inclino la cabeza, y la reconozco :D

Les comparto un extracto maravilloso donde el Viejo Antonio cuenta cómo nació la palabra yo:

“Uno empezó a hablar y a decir yo cuando empezó a nombrar su dolor, su rabia, su indignación. Y cuando uno empezó a decir “yo sufro, yo peno, yo tengo estos problemas” es como aprendió a reconocerse a sí mismo como un ser humano. Antes del yo no había nada, y antes del yo que nació entonces no había explotación ni miseria. Cuando uno dice yo, dice un individuo, no dice un colectivo.

Entonces, dice el viejo Antonio que cuando decimos yo, nombramos nuestra historia y  ahí, a partir de eso, empezamos a aprender las otras palabras. Aprendemos a reconocer por la mirada y por el oído al otro que es diferente, y lo nombramos él, ella. Pero seguimos siendo nada más nosotros, como un individuo, solos, separados del resto. Y es hasta cuando abrimos no el oído, no la palabra, sino cuando abrimos el corazón, que empezamos a reconocer en el él, o en la ella, esos mismos dolores y esas mismas penas.

Y dice el Viejo Antonio que es cuando el yo encuentra a él o a ella, y descubre que es lo mismo el dolor que tiene, empieza a construir una palabra que es la más difícil de construir en la historia de la humanidad, que es la palabra nosotros. Dice el Viejo Antonio que en el momento cuando el yo, y el él, y el ella y el –cuando hay más confianza-, el usted –cuando es signo de respeto- se convierten en nosotros; es entonces cuando hay la oportunidad de que el dolor y la pena, que hizo nombrar el yo, que hizo nombrar a él, a ella, al , al usted, tiene la posibilidad de transformar el yo en alegría[…] es necesario aprender a mirar al otro, de la única forma que hemos aprendido a hacerlo nosotros, como pueblos indios, a mirar a otros, y es con el corazón. ”

Y en primicia, aquí le dejo un video donde el subcomandante se quita el pasamontañas:

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