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Posts etiquetados ‘Robert Wilson’

Nos dice Iris Chang en su libro: “En la historia de toda guerra siempre hay algunos individuos que surgen como faros de luz para aquellos que son perseguidos;  los tiempos oscuros paralizan a la mayoría de las personas, pero algunos pocos, por razones que no podemos entender, dejan de ser cautos y hacen cosas que jamás se imaginarían haciendo en tiempos ordinarios”

Y aquí les cuento de 3 héroes que estuvieron en Nanking.

John Rabe

El primero para mí fue una sorpresa: John Rabe, un alemán líder del partido nazi en Nanking. (¿Cómo? ¿Un nazi? ¿Y bueno? ¿Pero eso existió???? Mi cerebro tardó para procesarlo). A él se le llama el “Oscar Shcindler de China” y muchos ahí lo conocen como el “Buda viviente de Nanking”

El era el encargado de la zona de seguridad.

Cuando llegaron los japoneses le preguntaron que por qué no había tratado de huir y él respondió que tenía 30 años viviendo en China, había prosperado en ese país, tenía hijos y nietos que habían nacido ahí y no podía irse cuando se sucitaba una emergencia. Esta tierra le había dado mucho y era hora de devolverle el favor. Dijo que si él hubiera estado en Japón y se hubieran presentado las mismas circunstancias tampoco habría abandonado esa tierra. Esta lealtad hizo que los japoneses lo respetaran (claro, y el hecho de que era alemán y nazi…no les convenía enemistarse con ese país).

Junto con otros 27 extranjeros forma la zona de seguridad de Nanking. En noviembre 25 mandó un telegrama a Hitler, y al General Kriebel para pedirles su intercesión en el conflicto, y evitar que Japón siguiera bombardeando los edificios dentro de la zona de seguridad. Si bien nunca recibió una respuesta, los bombardeos cesaron.

Estar dentro de esa zona no era suficiente para estar fuera de peligro si eras chino. Los japoneses entraron los primeros días y se llevaron a todos los varones que pensaban podrían haber sido soldados. O entraban y se llevaban mujeres para ser violadas, o violaban y mataban ahí mismo. Algunas veces pudo evitarlo, pero muchas otras no pudo hacer nada. Se dice que esta zona albergó hasta 200 mil personas.

Dr. Robert Wilson

Otro fue Robert Wilson. El había nacido en China, y era hijo de misioneros metodistas americanos. Un tío suyo había fundado la Universidad de Nanking y fue alumno de una mujer que después ganaría el premio Nobel de Literatura: Pearl S. Buck. Era un hombre muy inteligente, que se graduó en 1927 de la universidad de Princeton y en 1935 se tituló como médico en la universidad de Harvard. Enamorado de la tierra donde había nacido, se regresa a Nanking con su esposa. En 1938 tenía 32 años, un hijo pequeño que hace salir de Nanking antes de que lleguen los japoneses; y él decide quedarse. Para la última semana de diciembre, sólo quedaban 3 doctores en la ciudad y de ellos, sólo él era cirujano. Con su trabajo en el hospital, y en la zona de seguridad, ayudó a salvar miles de vidas. Mantuvo un diario con todo lo que veía, y escribía cartas a sus familias sobre las horribles heridas que le tocaba curar. En una les cuenta “El asesinato de civiles es asombroso. Podría escribir páginas y páginas sobre la brutalidad y violaciones más allá de todo lo imaginable.  En un campo donde hay más de 8 mil personas, los japoneses vinieron anoche, escalaron la pared y se robaron la comida, ropa y estuvieron violando mujeres hasta que estuvieron satisfechos.” Estaba en cirugía la mayor parte del día, y por la noche no podía descansar mucho pues lo llamaban para que detuviera una violación; o porque llegaba algún herido. Su cuerpo se rebeló ante tanto exceso de trabajo y en 1940 comenzó a tener convulsiones y un colapso mental y regresó a los Estados Unidos. Al parecer, nunca pudo recuperarse de las atrocidades de las que le tocó ser testigo, sufriendo de pesadillas y convulsiones. Quiso después regresar a China pero ya no pudo hacerlo por la guerra.

Minnie Vautrin

La tercera es Wilhelmina Vautrin conocida como Minnie Vautrin. Ella había nacido en los estados unidos y en 1912 llega como misionera a China.  Ahí aprende el idioma, y construye y funda el Gingling Girls College en Nanking (Colegio Gingling para Niñas). Cuando los japoneses invaden la ciudad, trabajó para proteger civiles en la Zona de Seguridad. El colegio se volvió un refugio teniendo a ratos hasta 10 mil personas (y estaba diseñado solo para 300). Con solo su tenacidad, voluntad y valor, hacía lo que podía para evitar que los soldados japoneses entraran y violaran mujeres. No siempre tenía suerte. Se quedó en Nanking hasta Mayo de 1940; había tenido un colapso nervioso y decidió regresar a Estados Unidos.

Para leer la primera parte de esta entrada, aquí.
Hay una película sobre John Rabe que se llama “Sonata para un hombre bueno” de Florian Gallenberg.

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