LA PAREJA PLANTAGENET
Jean Plaidy
Primer libro de la Saga de “Los Reyes Plantagenet”
Con este libro nos trasladamos a la Inglaterra del siglo Xll. Hubo una mujer que, en esos tiempos, sabía leer y escribir (cuando no era lo usual) y era heredera de una tierra con muchas riquezas. Fue reina de Francia y de Inglaterra…y con ella comenzó la casa Plantagenet que reinaría sobre Inglaterra de 1154 hasta 1399. Una mujer por demás interesante.
Esta mujer se llamaba Leonor de Aquitania. Guillermo, su padre, había hecho tratos con el rey de Francia Luis VI para que Leonor se casara con su hijo Luis, que sería el heredero del trono (Luis quería dedicarse a la vida eclesiástica, y al ser el segundo hijo del Rey a eso se habría dedicado de no ser porque el primogénito murió en un accidente de caballo). Luis no estaba muy convencido de querer casarse, pero su padre le convence de que a Francia le conviene hacerse con el ducado de Aquitania y al morir Guillermo, manda a su hijo a pedir la mano de su novia a Aquitania. Se dice que Luis se quedó prendado de Leonor en cuanto la conoció y que estaba entusiasmado de casarse con ella.

Leonor de Aquitania, reina de Francia e Inglaterra (sin perder la cabeza
)
Luis y Leonor se casan en Aquitania e iban a Francia cuando se enteran de que el Rey de Francia ha muerto por lo que ahora serán coronados ellos. Luis estaba encantado con su jóven esposa. Había temido que no le gustara el matrimonio pero estaba enamorado y quería que su esposa lo admirara. Se dice que era apasible, justo, quería la paz para su reino, traer prosperidad a sus súbditos.
Leonor y Luis tienen a su primera hija, María. Después Luis lucha en una guerra (cosa que le repugna) y sus soldados matan a personas que estaban dentro de una Iglesia prendiéndole fuego. Dicen que los gritos persegurían por siempre a Luis, y en los siguientes años de su vida, siempre se opondrá a la guerra. En 1147 Luis parte a la segunda cruzada, sobre todo con el plan de pedir perdón por sus pecados, pues pensaba que sus manos estaban manchadas de sangre y se condenaría. En un principio Leonor quiere ir a la cruzada y Luis se opone, pero luego tiene que dejarla ir pues es la mayor feudataria de Francia. Durante ese viaje, Leonor le será infiel a Luis con un tío suyo y se dice que también con Saladino. En ese viaje Leonor percibe a Luis como un hombre débil, que debía haber sido sacerdote y no rey. Aunque quiere el divorcio, el Papa les dice que no pueden deshacer su matrimonio y tiene a su segunda hija.
Leonor tiene también como amante a Godofredo V de Anjou, casado con Matilde de Inglaterra. Godofredo siempre usaba una hoja de planta genet en su cabeza, por lo que sus hijos serían llamados Plantagenets. Su hijo, Enrique, tenía derecho al trono y Leonor cuando lo conoce deja al padre para perseguir al hijo. Es 12 años mayor que Enrique pero consigue casarse con él. Así, Enrique se convierte en un hombre muy poderoso. Ya era duque de Normandía y Anjou, y con su matrimonio con Leonor adquiere Aquitania, Guyena y Gascuña. Por los ducados tiene que rendir vasallaje a Luis Vll, ex esposo de Leonor.

En este mapa podemos ver el gran imperio que hizo Enrique II.
Con el tratado de Wallinford, el rey Esteban de Inglaterra nombra como su sucesor a Enrique que será Enrique II de Inglaterra. Tuvo 8 hijos con Leonor: Guillermo (que murió en la infancia), Enrique (que murió cuando guerreaba contra su padre), Matilde, Ricardo (conocido como “Ricardo corazón de León”), Godofredo, Leonor, Juana y Juan (conocido como “Sin Tierra”).
Era un rey muy temido porque era buen estratega, valiente, admirado por su físico y temido por sus arranques de ira (se dice que se tiraba al piso y mordía juncos mientas pataleaba). Fue justo y devolvió la seguridad a los caminos, suprimió muchos privilegios a la nobleza y era cuidadoso con el dinero. No era ostentoso. Al principio, el y Leonor parecían entenderse bien, y poco a poco se fueron distanciando. Sobretodo, cuando Leonor se enteró que le había sido infiel y trajo a sus bastardos a las cámaras reales para que fueran educados junto a sus hijos.
Thomas Becket, fue canciller del rey y eran muy amigos. Becket era el único que se atrevía a enfrentarse a la cólera real al decirle sus verdades y sabía que tarde o temprano hacían las paces de nuevo. El rey, queriendo halagar a su amigo, lo nombra Arzobispo de Canterbury, cargo que Becket desecha y le dice que si acepta, tendrá que servir a la Iglesia antes que al rey y hay muchas cosas que tendrían que ser revisadas. Durante su reinado, Enrique le había quitado mucho poder a esta institución. Pues finalmente Becket es nombrado Arzobispo de Canterbury y Enrique decide que el clero le firme un documento de 16 puntos, entre los que se encuentran que no estará él sometido a Roma, y que el juzgado civil podrá juzgar a los sacerdotes. Muchos firman el acuerdo, pero no Becket. Al ver que el rey no cede, se va a Francia. Enrique, dice que coronará rey a su hijo mayor (a ver si así volvía Beket, pues no puede conoronarlo nadie sino el Arzobispo de Canterbury) pero Beket no vuelve y lo corona en 1170. El Papa amenaza con excomulgar al rey, y este, preocupado, deja que Beket vuelva a Inglaterra. El 29 de Diciembre de 1170 Beket es asesinado en la Catedral de Canterbury y hoy es reconocido santo por la Iglesia Católica y la Anglicana.

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