Antonio G. Iturbe
Editorial Planeta
Nada más de ver el título, ya quería el libro. Me desanimaba un poco la palabra Auschwitz porque no quería leer nada sobre la segunda guerra mundial. Pero el amor a los libros pudo más que el campo de concentración.
¿Qué ofrecen los libros en tiempos de guerra? Un refugio donde poder volar con la imaginación a tiempos y lugares menos oscuros; son recordatorios de que somos humanos, de que valemos, de que el pensamiento puede darnos libertad mental a pesar de que nuestro cuerpo se encuentre encadenado.
Cuando Hitler decidió transportar a los judíos a la fortaleza de Terenzin, le dijo al mundo que los estaba agrupando ahí para protegerlos de la guerra. La cruz roja fue a visitarlo una vez y los alemanes lograron hacer una farsa para presentar el lugar como una fortaleza donde había tiendas, lleno de flores, en que se buscaba que quienes estaban ahí vivieran una vida confortable y llena de diversiones. Había kínder y sala de conciertos (hechos especialmente para esta visita). Pero ningún miembro de la cruz roja se desvió de donde los alemanes los hicieron caminar; su conclusión fue: las condiciones de vida durante el tiempo de guerra hacen la vida difícil, pero la vida en Terenzin es aceptable dadas las presiones que existen; los judíos están siendo bien tratados.
La población normal de la población de Terenzin en tiempos de paz era de 5 mil personas. En la guerra, el campo de concentración tenía más de 55 mil judíos. Este no era un campo de la muerte, como lo fueron Auschwitz o Treblinka. Aquí traían a los ancianos y a las familias. Cuando el campo de Auzchwitz estuvo listo para trabajar a finales de 1942, se mandaba a los ancianos para allá, y se a los que aún estaban lo suficientemente fuertes para trabajar se les mandaba hasta que eran inservibles. Se dice que de la población que fue mandada a Terenzin murieron más de 97, 297 personas (de ellas, 15,00 fueron niños).
Es en este lugar donde tiene lugar la historia. Alberto Manguel en su libro “La biblioteca noche” menciona la existencia de una minúscula biblioteca en un campo de concentración, y esto movió al autor a investigar más. Al principio, creyó que sólo haría un reportaje, pero después cambió de idea.
SPOILER: Aunque uno podría pensar que todo es ficticio, Dita es un personaje real, era una niña de 14 años cuando le encargan hacerse responsable de los 8 libros con los que cuenta la biblioteca. En el barrancón donde estaban los niños, los adultos trataban de proveerles de un ambiente donde pudieran aprender e hicieron una escuela clandestina. Además de esos 8 libros físicos, contaban con libros vivientes personas que, ante un grupo, relataban los libros que habían leído.“No era una biblioteca extensa. En realidad, estaba formada por ocho libros, y alguno de ellos en mal estado. Pero eran libros. En ese lugar tan oscuro donde la Humanidad había llegado a alcanzar su propia sombra, la presencia de los libros era un vestigio de tiempos menos lúgubres, más benignos, cuando las palabras sonaban más fuertes que las ametralladoras”. En otra cita dice el libro: “Si el hombre no se emociona con la belleza, si no cierra los ojos y pone en marcha los mecanismos de la imaginación, si no es capaz de hacerse preguntas y vislumbrar los límites de su ignorancia es hombre o mujer, pero no persona; nada lo distingue de un salmón, una cebra o un buey almizclero”. FIN DEL SPOILER.

Niños presentando una obra de teatro en Terenzin. Fuente: http://www.unluckyman.com/?page_id=11
En este video de la CBS se puede ver a los niños presentando una obra de teatro a la delegación de la cruz roja, y al final, a Dita.



















