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DOC

Mary Doria Russell

 

John Henry Holliday nace en 1851 en Georgia, Estados Unidos, siendo el segundo hijo de sus padres. Antes que él, habían tenido una niña que vivió lo suficente para “mirar, sonreir y romper el corazón de sus padres”. John Henry Holliday nació con labio y paladar leporino (quieloquisis y palatoquisis), cuando nacer con él era una sentencia de muerte (el bebé no podría alimentarse). Su madre estaba determinada a que viviera, así que lo alimentaba con un gotero, y así o mantuvo  durante 8 semanas, tratando de que no perdiera peso, ni la vida; fue operado por el tío dentista John Stiles Holliday y un primo cirujano. Fue la primera operación de este tipo hecha en los Estados Unidos. Su madre, Alice, estaba determinada a criar a un caballero así que hacía ejercicios con él para que aprendiera a hablar bien, y no lo mandó a la escuela hasta que estuvo segura de que no podrían burlarse de él por su manera de hablar; le enseñaba modales y  a tocar el piano y a apreciar la buena música. En las comidas familiares, le enseñaba a jugar cartas  y tenía una prima a quien se sentía muy cercano. Ella sería un amor platónico para él, y ella terminaría tomando los hábitos. Tuvo una educación muy buena que supo aprovechar, era un alumno excelente y le gustaban el latín y el griego.

El verdadero John Henry Doc Holliday

Venía de una familia bien acomodada. Su padre luchó primero en la guerra contra México y luego en la guerra de secesión, así que madre e hijo se acompañaban mucho. Su familia lo perdió casi todo en la guerra civil. Cuando John Henry tenía 15 años, su madre murió de tuberculosis. Se graduó como dentista a los 21 años, y entonces  se dio cuenta de que tenía tuberculosis. Salió de Alabama pensando que un clima más cálido, con menos humedad, haría más lento el avance de su enfermedad. En 1873, tenía un consultorio, pero pocas personas podían darse el lujo de ir a ver a un dentista. Él amaba su profesión, y era muy hábil con las manos. Hacía dentaduras, sacaba dientes, les enseñaba higiene para mantener las caries alejadas.

Termina en Dodge City, Kansas, viviendo de jugar cartas (podía ganar en una noche lo que le tomaría un año trabajando como dentista) y vive con Kate la narizona (aunque nadie le llamaba así cara a cara). Este es otro personaje con una suerte espantosa: había nacido en Hungría y llegó a México pues su padre era médico de Maximiliano. Viendo que las cosas van mal para él, se mudan a Iowa donde los padres mueren con un mes de diferencia. A los 16 años, Kate ya está trabajando como prostituta. En 1876, ya vivía con Doc. A él le gustaba de ella que podía hablarle de libros, compositores, en latín, griego y francés. En una ciudad donde la mayoría no sabía ni leer, Kate era una buena compañía para su intelecto.

 

            Siempre cortés, aunque irritable y corto de mecha cuando tenía dolores por su tuberculosis, le gustaba andar bien vestido, limpio y era un hombre de palabra. La autora dice que siendo su vida tan triste, y que ella no podía cambiarla, pensó que si podría darle una voz para dejar atrás la imagen de pistolero frío y calculador que la historia ha querido darle. Lo muestra como un hombre que sabía que estaba sentenciado a muerte, y que siempre buscó una manera honorable de vivir.

El libro me encantó. Describe perfectamente lo que era vivir en una ciudad fronteriza del oeste americano; hace también un muy buen retrato de Wyatt Earp (al que por cierto, Doc le compuso la dentadura). No habla mucho de la pelea en el O.K. Corral, pero no importa (unas pocas líneas en el último capítulo). Terminé enamorada de Doc.

 

La autora tiene estudió Biología antropológica y dice que la inspiración de este libro puede reducirse a dos palabras: Val Kilmer. Kilmer interpretó a Doc Holliday en la película “Tombstone” y de ahí comenzó a leer biografías sobre Doc.

 

¿Sería acaso la inspiración para el personaje de Reth??

La familia Holliday (que es muy grande) se convirtió en la inspiración para que la prima Peggy diera vida a los Ashley, Hamilton y O´Haras (a lo mejor ustedes la conocen mejor por el nombre Margaret Mitchell, autora de “Lo que el Viento se Llevó” :D )

 

Al final del libro, dice que la narizona Kate estaba escribiendo algo sobre Doc (ella vivió  91 años) sorprendida de que tantos años después de su muerte hubiera interés en él y que estaba preocupada de ver que había pasado a la historia como un pistolero frío, rudo e irritable. Entre los papeles de ella cuando murió había esto: “Oh poesía divina, diosa hija de Zeus, ayúdame a cantar la historia de un vagabundo, forzado por el destino a un exilio lejos de su hogar, que resistió con esperanza y que durante toda su lucha, su corazón anhelaba regresar al hogar”. A ese hogar y vida que su madre le había enseñado a amar, y del que tuvo que alejarse por la maldita tuberculosis :( .

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