Juan Rulfo
Juan Rulfo se llamaba Juan Nepomuceno Carlos Pérez Vizcaíno, y él contaba que había nacido en la casa familiar de Acapulco, pero su acta lo registra como nacido en Sayula, Jalisco. Nació el 16 de Mayo de 1917, de una familia acomodada que había perdido todo en la revolución.
Su abuela, María Rulfo, había tenido 7 hermanas y un hermano que falleció antes de dejar descendencia por lo que les pidió a unos nietos adoptaran el apellido Rulfo para que no se perdiera. Se dice que Juan lo adoptó para escribir, pero nunca hizo el proceso legal para cambiar el apellido (aunque será conocido como Juan Rulfo).
A los 10 años ya había perdido a su padre y madre; y los abuelos lo inscribieron en una escuela en Guadalajara como interno. Después estudiará en la ciudad de México.
En 1955 el Fondo de Cultura Económica le publica Pedro Páramo. Es una novela corta (en 1953 se habría publicado el libro de cuentos: El llano en llamas) y estas dos obras lo darían a conocer como un escritor muy importante, reconocido en todo el mundo. Quien sabe si por el peso de esta fama dejó de publicar.
La novela comienza así “Vine a Comala porque me dijeron que acá vivía mi padre, un tal Pedro Páramo. Mi madre me lo dijo. Y yo le prometí que vendría a verlo en cuanto ella muriera. Le apreté sus manos en señal de que lo haría, pues ella estaba por morirse y yo en un plan de prometerlo todo. “No dejes de ir a visitarlo – me recomendó. Se llama de este modo y de este otro. Estoy segura de que le dará gusto conocerte”. Entonces no pude hacer otra cosa sino decirle que así lo haría, y de tanto decírselo se lo seguí diciendo aún después de que a mis manos les costó trabajo zafarse de sus manos muertas. Todavía antes me había dicho “No vayas a pedirle nada. Exígele lo nuestro. Lo que estuvo obligado a darme y nunca me dio…El olvido en el que nos tuvo, mi hijo, cóbraselo caro”. – “Así lo haré, madre”. Pero no pesé cumplir mi promesa. Hasta que ahora de pronto comencé a llenarme de sueños, a darle vuelo a las ilusiones. Y de este modo se me fue formando un mundo alrededor de la esperanza que era aquel señor llamado Pedro Páramo, el marido de mi madre. Por eso vine a Comala”
Conoceremos quien es Pedro Páramo, un hombre que se ha labrado una fortuna a raíz de la muerte de su padre. Dolores, madre de Juan Preciado (quien habla al principio del libro) era una de las familias a quien el padre de Pedro Páramo le debía dinero. Pedro idea casarse con ella para no pagar. Y poco a poco, sin escrúpulos, va apropiándose de lo que sabe que no es suyo; y va sembrando el miedo y rencor entre los demás habitantes de Comala.
Rulfo retrata con suma facilidad la manera de hablar y sentir del pueblo mexicano. En esos años, la autoridad del pueblo estaba en manos del terrateniente y el sacerdote. Los personajes de Pedro Páramo están entre dos fuegos: el poderoso que oprime a los pobres, haciendo su vida un infierno; y la Iglesia que también los oprime y les niega el descanso eterno. Si no hay dinero para las misas gregorianas, si no les perdonan sus pecados, se ven obligados a seguir vagando por esos mundos agrestes, sin encontrar descanso ni en el más acá, ni en el más allá.
Este es un libro que tuve que leer en la prepa y que por supuesto, ni entendí y seguramente ni me gustó porque a fuerzas, bien dicen, ni los zapatos entran. Hoy a la distancia puedo apreciar cosas que en aquel entonces, no vi. La manera en que con tan pocas palabras, crea un mundo tan vivo (sin importar si están muertos sus personajes, viven, son fantasmas, ánimas u lo que sea); la capacidad de crear con las palabras justas, y la poesía que se trasluce en ellas (“Y había visto también el vuelo de las palomas rompiendo el aire quieto, sacudiendo sus alas como si se desprendieran del día. Volaban y caían sobre los tejados, mientras los gritos de los niños revoloteaban y parecían teñirse de azul en el cielo del atardecer”, “Cada suspiro es como un sorbo de vida del que uno se deshace”)








¡Ya ves! Por estas latitudes no nos obligan a leer a Juan Rulfo, pero tengo apuntado Pedro Páramo desde hace un tiempo, y espero sacarle todo el jugo que dices ahora reconocerle
Icíar:
estaré atenta a ver que te parece
Ah, este libro es maravilloso!! Lo leí en el secundario, y sentí que leía algo realmente “dificil” y estaba super orgullosa. Además, recuerdo haberlo leído con las fichas (qué antigüedad) que mi padre y mi madre (ambos profesores de Castellano) habían hecho de este liro mientras estaban estudiando. Así que fue una lectura super enriquecedora.
Valeria:
¡pues que envidia me das! esas fichas deben ser maravillosas
un beso,
Ale.
Me encanta el realismo mágico de la literatura hispanoamericana, pero uno de los libros que más me gustan es Pedro Páramo, lo leí hace años y me encantó, me pareció muy original y creativo, con esos muertos hablando y esa no división entre el mundo de los muertos y los vivos, Bsos
Carol:
eso me descolocó mucho la primera vez que lo leí, esta vez lo he disfrutado mucho
un beso,
Ale.
Qué olvidado está Rulfo, ala menos en España. Recuerdo que hace poco hice una entrada sobre No oyes ladrar a los perros, uno de sus cuentos y en muchos comentarios reconocían no conocer al autor… al gran autor!!
Besos,
Carmen:
aquí si que lo conocemos
y hasta donde se, muchos grandes autores hablan maravillas de él.
Un beso,
Ale.
Traes un libro magnífico que ha quedado oculto muchas veces, perdido en listas de autores escolares y pocas veces leído.
Me pareció una obra bellísima
Besos
Mientrasleo:
ciertamente que si lo es. En su sencillez, en lo parco, se esconde mucha grandeza.
Un beso,
Ale
Lo leí hace una barbaridad (en el cole), es de esos que tendría que releer, ya que creo que no lo disfruté como debía.
Besotes
Shorby:
¡anímate! además, es cortitito…no te tomará mucho tiempo.
Un beso,
Ale.
Lo leí en mis tiempos de la facultad y la verdad es que lo disfruté mucho. También ayudó que lo leí junto a más compañeros y en las clases fue un libro sobre el que discutimos mucho acerca de su historia y de la forma en que está escrita. Y tuvimos un profesor que nos lo explicó muy bien. Es de esos libros que me apetece releer.
Besotes!!!
Margari:
eso de leer en grupo es muy enriquecedor porque ves el libro a través de otros ojos, cabezas y corazones y eso enriquece mucho la lectura
un beso,
Ale.
Es cierto que en España no suelen obligar a los estudiantes a leerla, pero se estudia a Juan Rulfo y se menciona a Pedro Páramo como su mejor novela. Realmente como la mejor novela mexicana del siglo XX. Yo la leí hace un tiempo y me gustó mucho (me encanta el realismo mágico) pero para mí no deja de ser algo más que un cuento o una novela corta. Yo, desde mi incultura, no la calificaría como la mejor novela mexicana del siglo XX pero sí como una bella historia.
No sé si deberían obligar a leer este libro a los estudiantes,sobre todo si son muy jóvenes. Creo que no entenderían todo el simbolismo, las metáforas y la poesía de la historia y toda la belleza de la narrativa de Rulfo.
Ascen:
yo coincido contigo, si obligan a leer sin una guía adecuada, problablemente mucho del simbolismo se pierda. Yo no te se decir si es la mejor novela mexicana…no leo mucha así que realmente no tengo elementos para decir que si o que no.
Un beso,
Ale.
Todo un clásico. La verdad es que hace tiempo que quiero leerla. No tardaré mucho en ponerme con ella, aunque estos autores me dan mucho respeto. Gracias por pasarte por mi casa.
Besos
Pakiko:
. Estaré atenta por si lo reseñas
gracias a tí por pasarte por la mía
Saludos,
Ale.
Lo tengo en casa y no lo he leído, no me apetecía mucho, no sé por qué. Después de leer tu entrada creo que lo haré.
Que bien lo explica y que bien nos introduces en esa historia.
Un abrazo
Teresa
Teresa:
vale la pena, sobretodo porque conocerás un poco de lo que fue vivir en este país en esa época.
Un beso,
Ale.
¡Llevo muchos años con esta historia pendiente de lectura! Cuando tuve que estudiar literatura hispanoamericana en mi carrera universitaria, fue una de las novelas que el profesor incluyó en el programa de la asignatura. Sin embargo, no había que leerlo todo, sino elegir uno de los títulos. En mi caso, me decanté por “Los de abajo”, “Martín Fierro” y “María”. Tendré que buscar el hueco para saldar la deuda pendiente. ¡Un abrazo!
Jesús:
así que ¡anímate!
pues mira que te lo lees en un suspiro porque no tiene ni 100 páginas
un abrazo,
Ale.
No lo he leído aunque lleva en casa muchos años. Pero a veces ocurre que los libros que veías en los libros de texto del instituto te dan pereza porque lo asimilas a obligación. A mi me ha gustado desde siempre leer pero también elegir mis lecturas.
Albanta:
yo soy igual, me gusta elegir lo que voy leyendo. Cuando me lo imponen, lo disfruto mucho menos, la verdad.
Un abrazo,
Ale.
Este libro lo he hasta regalado, en el típico volumen que unía ambas obras, pero sin embargo, me llena de tristeza reconocer que NO me he leído jamás.
No sé, es de esos libros que parece que dices “algún día leeré PedroPáramoyElLlanoenLlamas” (así, como si fueran un ente único), pero no lo haces nunca.
pd. Vuelvo de mis vacaciones ¡Oh, campos de soledad, oh, mustios collados (en llamas)!
Loque:
yo he ido al mar, al bosque y estoy por salir en unas horas por ahí por ahí con mi charro negro (ya los hijos están vacacionados y necesitamos estar solitos) antes de retornar a la rutina diaria, al forrado de los útiles y la compra de lo que haga falta para que mis hijos sean los mejores estudiantes del mundo mundial (que serán zapatos, uniformes y eso porque voluntad para el estudio aún no lo venden en ningún lado jejeje).
¡me alegra saberte de vuelta! pero veo que has sido presa del síndrome post-vacacional
un beso,
Ale.
Recuerdo haberlo leído en la escuela, donde no lo disfruté tanto, tal vez por estar impuesto. Cosas de la rebeldía de adolescente.
Pero el pobre hombre tenía el mismo segundo nombre que mi abuela, Nepomucena. Auch.
Luciana:
¡a jijo! ¿y como le decían a tu abuela? ¿así completo: Nepomucena? porque mi papá tenía una hermana que se llamaba Ramona. Y yo siempre la conocí como mi tía Mona. Pero mi tío -su marido- siempre le decía mi vida. Años después supe que era porque no le gustaba su nombre
un beso,
Ale.