SAVING MILLY
Morton Kondrake
Editorial Ballantine
Este libro me lo recomendó mi amigo Alejandro Varela y cuando lo hizo me contó que Milly era su tía. ¡Cómo me habría gustado conocerla Alejandro! Porque este libro me hizo admirarla mucho. Y también a su marido, Morton Kondrake, que es quien escribe el libro.
Este libro lleva el subtítulo: amor, política y la enfermedad de Parkinson. En mi opinión, sobretodo habla de lo primero: del amor. Ese amor que sabe hacerse presente en los momentos en que no estamos en nuestro mejor momento, en que necesitamos que nos quieran, nos cuiden y apapachen; en que uno de los dos debe sacrificarse por el otro. En este mundo tan egoísta, esto es difícil de encontrar…porque es más fácil renunciar, abandonar, seguir solo.
Morton cuenta primero como fue que conoció a Milly. Y cuenta, siendo muy sincero, que a pesar de pasarla bien con ella, no era lo que él tenía en mente sobre cómo debía ser su esposa. La quería con apellido de pedigrí y egresada de una universidad prestigiosa. Milly no tenía esos atributos. Pero era honesta, directa, amigable, extrovertida y lo quería. Finalmente se da cuenta de que no podría vivir sin ella y se casan.
Juntos forman una familia, con dos hijas. El reconoce que el hogar lo hace Milly, que crea una atmósfera segura no sólo para sus hijas, sino también para él; los amigos de las hijas constantemente estaban de visita pues se sentían escuchados, atendidos, era la típica casa donde los adolescentes eran bien recibidos y de donde no quiere uno irse. Para Morton, Milly fue la que hizo amistades para los dos. Es brutalmente honesto al escribir y se describe a sí mismo como cerebral, frío y difícil para las relaciones sociales. Dice que cuando las personas eran mentalmente inferiores a él, tendía a desestimarlos; y cuando los sentía más inteligentes, se sentía cohibido. Que las relaciones con su hermano (el único, creo recordar) eran distantes. Y gracias a Milly y a su calidez, aprendió a relacionarse con las personas, a mejorar su relación familiar con el hermano, su madre, sus hijas.
Milly era terapeuta y muy apreciada por sus pacientes. Era una luchadora nata para las causas sociales y siempre estuvo dispuesta a hacer oir su opinión cuando algo no marchaba como era debido. Ayudó a una de sus hijas que tenía dislexia, y peleó con una escuela que quería etiquetarla con deficiencias para aprender.
Cuando Milly tenía 47 años, comenzó a presentar un problema para escribir, y un ligero temblor en su meñique. Estuvo de médico en médico hasta que uno le dio un diagnóstico que la llenó de miedo: Parkinson.
El parkinson es una enfermedad neurodegenerativa de una parte del cerebro conocida como sustancia nigra, situada en el mesencéfalo. La sustancia nigra forma parte de los ganglios basales y tiene una función importante en movimientos motores.

La degeneración de estas neuronas hace que disminuya la dopamina en el cerebro. Los síntomas primarios de la enfermedad son el temblor en reposo (disminuye cuando la persona mueve esta parte afectada), y va apareciendo primero en dedos, manos, brazos y piernas, lengua y mandíbula. Una rigidez que provoca que los movimientos sean más lentos, parezca que comienzan a moverse con dificultad, va disminuyendo el parpadeo, se va paralizando la cara (aparece lo que se conoce como “máscara de parkinson”) y conforme avanza la enfermedad el movimiento va haciéndose más difícil lo que provoca que no puedan voltearse en la cama, levantarse, se caen con frecuencia porque van perdiendo el equilibrio, hay incontinencia, llega un momento en que no podrán deglutir, el habla se va haciendo difícil y llega un momento en que no se les entiende o ya pierden la capacidad de hablar.
Es una enfermedad difícil, porque no hay deterioro cognitivo. La persona va quedando presa de su propio cuerpo y totalmente dependiente que los de afuera. Milly, esa persona tan vital, acostumbrada a prestar ayuda, se ve ahora del otro lado: con la necesidad de que vean por ella. Le da miedo que Morton la abandone.
Y Morton ¿qué puedo decir del hombre? Que la quería en verdad, que buscaba su bienestar y que es muy honesto en el libro al hablar de su dolor de ver a Milly deteriorarse, de la dificultad de cuidarla sin descuidar su trabajo, de lo impaciente que fue con ella y el miedo que le daba que muriera. Pero que hizo todo cuanto estuvo en sus manos para darle una mejor calidad de vida, hacerla sentir amada y no una carga, luchar para que el gobierno diera más dinero para la investigación de esta enfermedad que hasta el día de hoy no tiene cura. Que se ha ganado mi respeto y admiración por este libro.
Más que un testimonio de la enfermedad y el cabildeo político para conseguir más recursos para mí el libro habla del amor. Del que siente Morton por Milly, desde cómo la describe hasta la manera en que va ayudándola a vivir con su enfermedad. Y el que Milly sintió por Morton, y que cuando fue necesario decidir si quería o no un catéter para ser alimentada, decide que se lo pongan y le dice a Morton: “Tengo en ti a quien amar”. ¡Ahora me falta ver la película! Espero hacerlo este fin de semana. ¡Gracias Alex por la recomendación! ¡y por la película!

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