ON WRITING: A MEMORY OF THE CRAFT
Stephen King
Stephen King siempre me hacía preguntarme “¿cómo será este tipo en la vida real? ¿De dónde puede imginar estas cosas que a mi me llenan de terror? ¿Que vida habrá vivido? Y –la pregunta que me pone como toda una cabeza hueca- ¿será posible que el vea algo de lo que escribe????”
así soy de zoquete algunas veces, si- . Cuando estudié en el Instituto de Ciencias, tenía una clase donde Daniel Varela nos ponía Cujo. No es de las películas de King de miedo fantasmal sino de miedo al perro con rabia. Yo con ese puedo
, con el primero no
todavía tengo pesadillas con el payaso de It.
Mi amigo Alejandro Varela no sólo me recomendó el libro sino que incluso, me lo hizo llegar (¡gracias Alex!
). Y así pude ir respondiendo a esas preguntas que siempre me había hecho sobre King. Lo primero que me sorprendió es lo ameno e irreverente que es, y su excelente sentido del humor. Leerlo fue divertido y por una vez, no sufrí.
La segunda sorpresa que me llevé fue que, junto con otros escritores, formó un grupo de rock llamado los “Rock Bottom Remainders” (eran Dave Berry, Ridley Pearson, Barbara Kingsolver, Robert Fulgham; y Kathi Kamen, Tad Bartimus y Ami Tan hacían los coros). Lo formaron para tocar en una convención de American Booksellers pero la pasaron tan bien que le siguieron; algunos músicos se han ido y han tomado su lugar Mitch Albom, Josh Kelly y Erasmo Paolo. Que sea capaz de salir a toquines y pasársela bien, era diferente a la imagen de escritor recluído en una mansión estilo “Amitiville” y antisocial que yo había imaginado de él. Y este libro sale precisamente de una conversación que tuvo con los otros escritores sobre su trabajo donde les preguntó cuál es esa pregunta que nunca les hacen en sus presentaciones y Amy Tan le dijo “nunca preguntan por el lenguaje”. Y King dice que por ser novelistas de berstsellers, no le hacen estas preguntas aún cuando él se interesa por el lenguaje aunque sea de manera más humilde que Updike, DeLillo y otros. Ese es el motivo por el que escribió el libro.
En la primera parte escribe sobre su infancia y dice que lo hace porque no va a enseñar como se forma un escritor porque en su opinión, estos no se hacen ni por las circunstancias ni por fuerza de voluntad, sino que ya se nace siéndolo. Esta parte me permitió responderme ¿qué clase de vida ha vivido?
La respuesta: una nada fácil (antes de hacerse rico). Fue el menor de dos hijos de una madre que fue abandonada por el marido así que a su padre ni lo menciona. Su mamá trabajaba mucho para mantenerlos, eran cuidados por nanas hasta que la mamá consideró que eran lo suficientemente mayores para cuidarse solos. Para mala suerte de Stephen el hermano mayor era muy inquieto y travieso, y se ocupaba más en divertirse que en cuidarlo. Algunas travesuras podrían haber terminado con uno de ellos muerto, pero el destino los protegió.
Fue un niño enfermizo, y entre eso y accidentes pasó mucho tiempo en cama donde leía mucho. Un día copió un cuento y se lo dio a su mamá a leer. Ahí supo lo que sería en adelante cuando vió la cara de su mamá iluminarse al leer con atención y preguntarle ansiosa “¿esto lo has escrito tú?”. El cuenta que vió como algo del entusiasmo se apagó cuando le dijo que no y ella le dijo “Tú puedes hacerlo mejor”.
Escribía historias de zombies, extraterrestres porque era lo que leía e imitaba (dice que la imitación precede a la creación). Tenía un clavo en su cuarto, donde iba poniendo las historias que escribía y eran rechazadas.
Se casa jóven, trabaja como obrero en una lavandería y dice que era terrible ver llegar los manteles de un restaurante de langosta sucios y luego sábanas de hospital con sangre (de esas imágenes surgen ideas para sus libros, deduzco) y obtiene trabajo en una preparatoria. De ver jóvenes rechazadas, surge Carrie. Escribe unas paginas que tira a la basura y su esposa recoge y le dice que la historia es buena, que quiere saber qué más sigue…que siga escribiéndola.
Eso es otra cosa que me sorprende: el amor que se ve que le tiene a su esposa y su familia. Dice que escribe para ella, que ella es la lectora a la que quiere complacer (¡ayyyy que bonito!).
Batalló contra el alcoholismo y la drogadicción, y dice que hay libros que escribió totalmente fuera de sí. Que apenas recuerda, por ejemplo, haber escrito Cujo. (de ahí vienen otras de las cosas tan terribles que escribe, supongo, las drogas hacen dagas en el cerebro).
Dice que para escribir hay que leer mucho, y escribir mucho. El se considera un lector lento, pero aún así alcanza a leer entre 70 y 80 libros al año; principalmente de ficción porque le gustan las historias. Dice que lee donde puede…haciendo cola en el banco, en salas de espera, etc. Y en la segunda parte trae consejos para quien quiera escribir en serio. El libro me encantó (se pueden dar cuenta por la longitud de la entrada jajaja). El libro existe en español y se llama “Mientras Escribo”.
“¿Qué es escribir? Es telepatía, por supuesto. Estamos teniendo un encuentro, nuestras mentes se están reuniendo. Puedes acercarte al acto de escribir con nerviosismo, excitación, esperanza o desaliento –la sensación de que no puedes poner por completo en la hoja esa que ocupa tu mente y tu corazón.
Puedes venir al acto con tus puños apretados y tus ojos entrecerrados listo a patear traseros y tirar nombres. Puedes acercarte a él porque quieres que una persona se case contigo o porque quieres cambiar el mundo.
Ven como quieras, excepto ligero. Lo repetiré: no debes venir con ligereza a la página en blanco.
No te pido que vengas con reverencia o sin preguntas, no te pido que seas políticamente correcto o que tires a un lado tu sentido del humor.
No es un concurso de popularidad, no son las Olimpiadas morales, no es la Iglesia. Pero es escribir, carajo, no lavar el carrro o ponerse delineador. Si lo puedes tomar con seriedad, podemos negociar. Si no quieres o puedes, es tiempo de que cierres el libro y hagras alguna otra cosa.
Lavar el carro, quizás”













