EL CANTO DE LA CIGARRA
Rafael Petrilli
Recuerdo que cuando estaba en la preparatoria, hubo un concurso de micro historia. Luis González y González (historiador y fundador de la Micro historia en México), la definía como: “la versión popular de la historia, obra de aficionados de tiempo parcial. La mueve una intención piadosa: salvar del olvido aquella parte del pasado propio que ya está fuera de ejercicio. Busca mantener al árbol ligado a sus raíces. Es la historia que nos cuenta el pasado de nuestra propia existencia, nuestra familia, nuestro terruño, de la pequeña comunidad”. En aquel entonces, tuvimos la fortuna de que él vino a la escuela a premiar a los ganadores, y nos dio una conferencia sobre el valor de rescatar la historia oral de nuestros pueblos, para que quedara registrado.
¿Por qué es importante rescatar de dónde venimos? Porque a través de la memoria de lo vivido me construyo como persona; es a través de mi historia –el pasado, y todo lo que conlleva- que encuentro un sentido a como soy hoy. De igual manera, el registro de dónde vengo, las costumbres heredadas me dan sentido de familia, de comunidad, de cultura. Y ayudan a que entienda por qué soy como soy.
Don Rafael Petrilli ha tomado de manera amorosa la labor de tejer con el hilo de sus recuerdos la micro historia de la Colonia Manuel González (ahora cabecera municipal de Zentla, en el estado de Veracruz); y con ello ha rescatado la raíz de quienes estamos conectados con ese lugar. Yo soy de esas afortunadas ¿saben? Porque para mi honra y mi presunción, Don Rafael Petrilli es a quien yo he conocido toda la vida como mi tío abuelo Rafa. Y estoy MUY orgullosa de él y el trabajo que está haciendo (y agradecida, porque es parte de mi pasado).

Mi mamá, tía Irma y tío Rafa (el día de mi boda)
En el libro nos cuenta que en 1882 el presidente de México era Manuel González y autorizó la entrada a México de 3000 italianos. Pedía que fueran “Creyentes, sanos, robustos, sin enfermedades crónicas ni deformidades físicas y aptos para la agricultura. México les ofrecía pagar los gastos del viaje, les daba 60 pesos más una prima de 15 pesos por cada hijo mayor de 12 años y 10 por cada hijo menor de esta edad. Cada familia recibiría: de 10 a 12 hectáreas -pagaderas a 10 años-, instrumentos de labranza, animales de corral, una yunta de bueyes, una vaca y una yegua”

Presidente Manuel González
Los italianos se establecieron en Mazatepec, Tetela y Chipilo, Puebla; en Barreto Hidalgo; en Ciudad Maíz, San Luís Potosí y en el municipio de Zentla, Veracruz.
En Zentla se asentaron alrededor de 100 familias que rebautizaron con el nombre de Colonia Manuel González, en honor del presidente que permitió que salieran de su tierra a buscar nuevos horizontes. Los italianos, que son muy trabajadores, construyeron sus casas y sembraron maíz, fríjol, plátano, naranja y café. Años después sembrarían también caña. Construyeron además una iglesia (dedicada primero a la Sagrada Familia y luego a San José), un mercado, una escuela, el ayuntamiento y un dispensario médico. Destinaron un solar para hacer la alameda y otro para la Sociedad de Paz y Concordia que era para ayudar a quien lo necesitase.
Jugaban a las bochas (esto tendré que investigar con mi tío que es porque lo ignoro), tutta la mora (que es un juego que dice jugaban y luego los demás creían que estaban peleando por los gritos que pegan al jugar…también tengo que investigar cómo se juega) y con la baraja española un juego que se llama “tri-siete”.
Las familias hacían su propia ropa, calzado, postres que se han perdido con el paso del tiempo. Narra como celebraban las fiestas patrias, como llegó la electricidad al pueblo, como comenzaron a construir el parque…en fin, anécdotas de los juegos de antaño y sus costumbres.
Mi tío no solo ha escrito este libro, sino que la casa que construyó su nonno sigue en pie y es hoy la Casa Museo Petrilli.

Mi charro negro, mamá y tía Clemen afuera de la Casa (no era aún museo)
¿Por qué el nombre del libro? En el prólogo escribe: “es un libro que deseo y espero que quienes lo lean, disfruten como deben disfrutar la vida que es tan breve como el canto de la cigarra. Vivimos sin hacer un alto en el camino para reflexionar sobre nuestra existencia, así que hay que disfrutarla desde el amanecer”. Es un trabajo sencillo donde se ha puesto todo el corazón. Y yo tío, te agradezco tener ahora parte de mi historia en un libro
me creo la muy-muy
Les pongo otra foto de la casa que ahora es museo y que tendrá…uyyyyy unos 30 años:

¡Gracias Yadi, por la foto!
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