INNOCENT TRAITOR
Alison Weir
Ballantine Books
Si mis faltas merecen un castigo, al menos mi juventud, y mi imprudencia son excusas válidas. Dios y la posteridad me mostrarán más compasión.
Escrito de Lady Jane Grey en la torre de Londes, Febrero 1554.
Este libro me ha encantado. Me gusta mucho como Alison Weir narra sus hisotrias, queriendo meterse a lo que sucede en la cabeza de sus personajes.
Enrique VIII tenía dos hermanas. María tuvo a Frances y esta a su vez tuvo a Jane Grey. Por lo tanto, era sobrina nieta del rey Enrique. Frances estaba muy decepcionada al haber dado a luz a una mujer, pues los varones eran más deseados en esa época. Estaba el hecho de que había que proveerlas de una dote. Entonces, Henry Grey piensa que puede educar a su hija para que se case con su primo, el príncipe Eduardo. Tiene la sangre noble para poder acceder al trono, y desde su cuna empiezan a maquinar cómo harán para que su hija pueda casarse con el príncipe. Para empezar, le ponen el nombre de Jane en honor a la Reina Juana Syemour. Para que no se me hagan bolas, aquí les pongo un mapa de su geneaología:

Durante sus primeros dos años de vida vive casi confinada en su cuarto, con sus niñeras pues la madre no se ocupa de ella. La considera inútil para seguir obteniendo poder, aunque se esmeran en educarla tanto como Enrique está educando a Isabel. Estudiará trabajos clásicos de los antiguos, historia, matemática, teología, las escrituras. Aprenderá las lenguas que serán ventajosas para ella en su futuro rol, y será una excelente bailarina y música. Aunado a esto aprenderá también a coser y bordar, buenos modales. A caminar y mover su cuerpo con la gracia que amerita su rango. La madre le recuerda constantemente que poseen sangre real y por lo tanto, debe conducirse siempre con elegancia.
Su infancia es muy triste pues es una niña golpeada por su madre. Ella siempre encuentra faltas en la niña y está presta a corregirla. Jane es una niña inteligente, bondadosa, muy sensible, y tiembla cuando sus padres están en casa (la mayor parte de su tiempo estaban en la corte y sólo venían a casa de vez en cuando). Cuando el rey Enrique se casa con la última de sus esposas (Catalina Parr), el rey invita a Jane a la corte. Catalina, que era una mujer bondadosa, llega a darse cuenta de lo nerviosa que se pone la niña cuando su madre está cerca, ve la dureza con la que la trata y la Reina se porta muy afectuosa con ella. Ella misma no tiene hijos, y trata a Jane como si fuera de su familia. Le alaba sus progresos en su educación, le ayuda a aprender nuevos bordados y cada que tiene oportunidad, le dice las cualidades que ve en ella. El rey Enrique muere y Frances regresa a su casa con sus padres.
Tom Seymour (era hermano de la difunta reina Juana Seymour), intenta ganar mayor poder. Su sobrino Eduardo, es nombrado heredero pero su hermano mayor es nombrado regente. El, que no quiere quedarse sin hueso, le propone matrimonio a María Tudor (hija de Enrique), pero ella lo rechaza sin miramientos. Después, le propone matrimonio a Isabel (también hija de Enrique) quien también dice no. Entonces, pone en su mira a Catalina Parr, viuda de Enrique VIII. Ella ahora es una mujer rica, una buena opción para este hombre vividor.
Catalina había estado enamorada de él antes de casarse con el rey, y ahora que el rey estaba muerto, se emocionaba de pensar en casarse con Tom, pero no perdía de vista que Enrique lo consideraba poco confiable, malicioso y ventajoso, y por estas razones nunca le quiso dar un puesto en su consejo real. Fue un escándalo cuando se supo que se habían casado a los 2 o 3 meses de la muerte del rey. Catalina le escribe a Frances y le propone que dejen venir a su casa a Jane, para que continúe con su educación. Le dice que Isabel también estará con ella y que será una buena oportunidad de que las dos niñas se hagan compañía una a la otra. Isabel tenía 13 años y Juana 11. Los padres de Jane están felices de que su hija esté con la Reina Viuda. En marzo de 1548, la Reina Viuda anuncia a su marido que está embarazada, cosa que llena de felicidad esa casa. Sin embargo, sucede algo terrible. Tom Seymour comienza a perseguir a Elizabeth. Primero entraba en sus habitaciones antes de que Isabel estuviera completamente vestida, a hacerle cosquillas. La dama de Isabel reprobaba esto, pero no podía hacer nada. Isabel comenzó a levantarse cada vez más temprano para ya estar totalmente vestida cuando llegara Tom, y este cada vez llegaba más y más temprano. La reina viuda decía que notaba a su marido lejano, y le entristecía que la trataba con respeto y dulzura, pero ya sin pasión. Ya estando a la mitad de su embarazo, un día que casi todos los de la casa estaban en misa, la reina viuda regresa a sus habitaciones para buscar a su marido, no lo encuentra en ellas y al pasar por la habitación de Isabel, escucha risas y al abrir la puerta, se encuentra a Isabel y su marido en la cama, ella con el pecho al aire, el con los pantalones desabrochados. Esto le causa un gran dolor, su marido culpa a Isabel, le dice que es una bruja que lo ha atraído con malas artes, que es igualita que su madre, Ana Bolena. La reina viuda le dice que el único responsable es él, que Isabel es una niña y que espera que en la corte no se enteren de esa escena porque ella podría salir muy mal librada, pues no la ciudó como su rango merecía. Le dice al marido que Isabel saldrá de su casa, y que ella pondrá de pretexto que está próxima a dar a luz y necesita paz y tranquilidad y no puede estar al pendiente de ella. Isabel se va en un mar de lágrimas, abraza a la reina viuda y le dice que lamenta muchísimo lo sucedido. Catalina la abraza y le dice que no tiene nada que perdonarle, que vaya en paz.
Jane no sabía que había sucedido pero se había dado cuenta de que algo había cambiado en la casa. Se daba cuenta de la frialdad con que la reina viuda trataba a su marido y de cómo este se comportaba como perro con la cola entre las patas. Ya cerca del nacimiento del bebé, la reina parecía haber perdonado a su marido. Pero llegó el momento del nacimiento…y durante dos días, la reina viuda gritó y gritó por los dolores del parto y el bebé no nacía. Jane y Tom se paseaban afuera de la habitación de ella escuchandola, y llorando sin poder hacer nada para auxiliarla. Una comadrona le dice a Tom que el bebé está atravesado y que necesita hacer una maniobra para voltearlo, pero que la reina no le permite siquiera examinarla, que al parecer ya está delirante, no escucha y no entiende ya nada de lo que se le dice, y que solo patéa y pide la muerte. Jane tiene que entrar a ayudar y entre varias mujeres la sostienen de brazos y pies para que la comadrona pueda meter su mano y voltear al bebé. Después de hacer un esfuerzo del que ya ni siquiera es consciente, la reina viuda da a luz a una niña.
Los primeros días después del parto, al parecer la reina viuda va reponiéndose. Tom y ella están felices contemplando a su niña y Tom se muestra muy cariñoso con ella. Pero conforme los días avanzan Catalina va empeorando, las fiebres van haciendo presa en ella y comienza a delirar. Y es durante esos delirios que comienza a rechazar a su esposo, y le dice lo mucho que la ha herido, y que no lo quiere ver más. Es por esos delirios que todos en esa casa se enteran de lo que había sucedido entre la princesa Isabel y Tom Seymour. El hombre vive un infierno tratando de consolar a su esposa y ganarse su perdón. La reina viuda finalmente muere. Jane vive esta muerte como si hubiera sido su madre la fallecida. Los padres de Jane la dejan a cargo de Tom porque este les dice que como tío del jóven rey Eduardo, el tiene poderes para poder casarla con él, y que ya está arreglando lo del matrimonio. Si no desean saber qué más sucede, no lean más. Los que les pique la curiosidad, sigan leyendo (quizás muchos sepan lo que sucede, dado que es un personaje histórico).
Esto con el tiempo, resulta ser una mentira y Tom intenta secuestrar a su sobrino (con quien no le permitían pasar tiempo) y muere decapitado como traidor. Jane regresa a casa de sus padres y estos conspiran con John Dudley, duque de Northumberland (regente del rey) para que Jane sea reconocida como reina una vez que Eduardo VI fallezca (estaba enfermo de lo que ahora se cree era cáncer de pulmón). Dudley quiere casar a Jane con su hijo menor, Guilford; convence a Eduardo de que nombre a Jane su heredera haciéndole pensar que si María llega al trono, habrá un baño de sangre entre católicos y protestantes. El rey, que era protestante, la nombra su heredera. Cuando fallece, el duque oculta su muerte para ganar tiempo y poder nombrar a Jane reina antes de que María se entere y reclame el trono para sí. Es proclamada reina (con el total rechazo de Jane, quien no quería y decía que estaba siendo obligada) y su reino, que ha sido el más corto de la historia de Inglaterra, duró solamente 9 días. El pueblo de Inglaterra decía que María era la auténtica heredera.
María sabía que Jane era inocente, que ella no había planeado usurpar el trono, que había sido solo un peón en manos de personas ansiosas de poder y pensaba ser clemente con ella. Dudley muere decapitado, pero Jane y Guilford permanecen en la torre de londres sin pasar muchas penurias. Frances va con su sobrina María a pedir clemencia para su familia y María le asegura que no debe preocuparse por Jane pues sabe que fue obligada por las circunstancias. Le dice que su marido será perdonado esta vez pero que no quiere verlo en la corte. Sin embargo, el padre se involucra de nuevo en otra conspiración, lo que sella la suerte de Jane. María sabe que no puede dejar que los traidores sigan con vida porque si no, siempre habrá conspiradores que quieran defender los derechos de Jane al trono. Da la orden de que Jane muera decapitada, su marido desmembrado y ahorcado. Muere con 16 años de edad.
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